Cuando aún estén con toda la efervescencia por su postura de anillos de matrimonio y todavía no creyendo que el vestido de novia ya cumplió su misión, para muchos comenzará la mejor parte: ¡la luna de miel!

Y es que, después de meses exhaustos preparando la celebración y eligiendo con pinzas qué frases de amor declarar en sus votos, no querrán nada más que disfrutar de su anhelado viaje de recién casados. Más todavía en un destino tan fascinante como es Portugal, con rincones llenos de historia, y una mezcla de estilos y épocas que enamora. Aquí les proponemos tres destinos para su viaje.

Oporto

Sí o sí deben incluir en su recorrido una parada en Oporto, la llamada “capital del norte”. Se trata de una ciudad pintoresca e histórica, donde los espera un delicioso vino de la zona para que vuelvan a alzar sus copas de novios para brindar. Un destino cuyas calles y cerros esconden rincones, locales y mercadillos de artesanía, mientras que la cocina de autor de inspiración mediterránea los cautivará.

Además, podrán recorrer la ciudad a bordo de un envejecido tranvía, legado del siglo XIX, donde podrán contemplar desde la ventanilla sus magníficos edificios, casitas amarillas e iglesias tapizadas de azulejos. Y si buscan un lugar romántico para susurrarse frases bonitas de amor, no encontrarán nada más apropiado que los Jardines del Palacio de Cristal, cuya localización, en la parte alta de la ciudad, los hace acreedores de unas vistas espectaculares sobre el río Duero. Además de los jardines que comprenden el Museo Romántico de Oporto y el Jardín de los Sentimientos, entre otras atracciones muy inspiradoras.

Por otro lado, son de especial interés las bodegas de vino situadas a orillas del río Duero, así como tomar un rabelo, embarcación típica portuguesa, para recorrer sus aguas, descubrir los seis puentes y obtener las mejores instantáneas de la ciudad.

En Oporto, además, la oferta hotelera es insuperable, entre antiguas mansiones señoriales reconvertidas en quintas, hoteles-boutiques y alojamientos de sugerente decoración. Consulten en su agencia cuál es la mejor opción para una luna de miel inolvidable.

¡Ah! Y si viajarán durante el verano portugués, se toparán con un festival de 200 eventos llenos de música, cultura, historia y danza.

Lisboa

La capital de Portugal, también conocida como “la ciudad blanca”, descansa sobre siete colinas y la desembocadura del río Tajo, con callejuelas en las que contrasta la variedad de colores de sus edificios, sus mosaicos y su famoso tranvía amarillo.

Sin duda, una ciudad que ha sabido mantener y conservar la esencia portuguesa, lo que además la convierte en un destino favorito y muy romántico para quienes acaban de intercambiar sus anillos de oro a miles de kilómetros de esta ciudad. ¿Qué ver en Lisboa?

Entre sus imperdibles destacan el omnipotente Castillo de San Jorge, asentado sobre la colina más alta; la emblemática Torre de Belém; el Cristo-Rei de Almada, que es un monumento de 110 metros de altura; el Mirador de Sao Pedro Alcantara, que ofrece vistas impresionantes a toda la ciudad; y el Museo del Azulejo, que es un precioso convento histórico.

Además, deberían tomar el Tranvía 28, que pasa por los lugares característicos de Lisboa en un recorrido en zig-zag, así como probar los pastéris de Belém o pasteles de nata, el postre típico de la capital, que son tortillas de crema y hojaldre bajo una receta secreta.

Por otro lado, déjense sorprender por la gastronomía local influenciada por el mar, con platos como los buñuelos de bacalao o el arroz con pulpo; mientras que, por la noche, disfruten de la bohemia en el Barrio Alto y degusten el Ginja, un delicioso licor dulce típico de la ciudad.

Ahora, si quieren desconectarse al 100 por ciento y olvidarse que por meses no hablaron de otra cosa más que de adornos de matrimonio, a 30 km de Portugal se encontrarán con Sintra, un escenario de palacios de cuento, hermosos jardines, frondosos bosques y antiguas leyendas. Se trata de una villa enclavada en mitad de un parque natural, con atractivos como la Quinta da Regaleira, el Palacio da Pena y el Convento dos Capuchos, entre muchos más.

Isla de Madeira

Una alternativa diferente a las anteriores será celebrar su luna de miel en Madeira, también llamada “isla de las flores”. Corresponde a un archipiélago situado en pleno Atlántico, que se alza como una isla volcánica paradisiaca de pequeñas calas de piedra.

Un viaje a la Isla de Maderia supone, ante todo, el encuentro con una naturaleza excepcional, con acantilados, rocas, hermosas playas, jardines botánicos, flores de brillantes colores, jungla salvaje y mucho más. Todo esto, atracciones que podrán descubrir por medio de excursiones y paseos, consultando en sus agencias por los distintos paquetes.

Así, desde relajarse en aguas cristalinas, podrán pasar a panoramas más extremos como tomar rutas por las levadas, que son canales de agua con más de 2500 km de extensión por toda la isla y diferentes grados de dificultad. ¡Ideal para los amantes del senderismo!

Pero si buscan algo más tranquilo para lucir sus argollas de plata, podrán deleitarse contemplando delfines en una excursión mar adentro. O recorrer la capital Funchal, una hermosa ciudad de casas blancas en las que se estila perderse entre sus plazas y callejones. El Mercado de Lavradores, situado en pleno casco antiguo y el Monte Palace Tropical Garden, un espectacular jardín de flores, plantas y árboles exóticos, son visitas que tampoco se pueden perder.

Por otro lado, encontrarán hoteles de lujo y albergues rurales en medio de un entorno único, donde podrán degustar el afamado vino de la zona y platos típicos como la espetada, que es una brocheta de carne de vaca asada en una rama de laurel, con maíz frito, o el bocadillo de carne de vinha-d’alhos, que es una célebre especialidad elaborada con cerdo marinado.

Eso sí, la proximidad con el mar ofrece igualmente excelentes platos de pescado y marisco como filete de pez sable, atún, lapas y pulpo, aunque Madeira también es un verdadero paraíso de la fruta.

En definitiva, el encanto de esta isla los sorprenderá de principio a fin, en una propuesta que combina perfectamente modernidad y tradición.

Tanto como la emoción del primer beso, la entrega del anillo de compromiso o el instante en que partieron la torta de matrimonio, la luna de miel será una experiencia irrepetible y que atesorarán para siempre. Por eso, sea cual sea el destino que elijan, ustedes solo preocúpense de disfrutar. Aunque seguro Portugal, con su gente, comida y callejuelas para recorrer, los enamorará.