Jonathan López Reyes
Jonathan López Reyes

Mientras los votos nupciales, que hoy pueden personalizar con frases de amor, representan las promesas que intentarán cumplir durante el matrimonio, el régimen patrimonial corresponde al estatuto jurídico que regula cómo se forma y administra el patrimonio de los cónyuges, así como los derechos y obligaciones en materia de bienes de los mismos entre sí y terceros.

En Chile existen tres sistemas, aunque lo más común es optar por Bienes Separados o Bienes Mancomunados, los cuales se pueden pactar antes, durante o después de intercambiar anillos de matrimonio frente a sus seres queridos.

Si están en la cuenta regresiva a alzar sus copas de novios tras declarar el “sí”, resuelvan aquí todas sus dudas respecto a los distintos regímenes patrimoniales.

Bienes Separados

Focal Films
Focal Films

También llamado Separación Total de Bienes, este régimen consiste en que los cónyuges conservan el dominio de los bienes que disponían antes de casarse y de los adquiridos durante el matrimonio, al igual que su administración y libre disposición.

En el fondo, funciona bajo la consigna de “lo que es mío es mío y lo que es tuyo es tuyo”. En este caso, no se forma ningún patrimonio común y es también este régimen el que se activa automáticamente cuando se inscribe en Chile una postura de anillos de oro celebrada en el extranjero.

Según datos del Registro Civil e Identificación, del total de matrimonios efectuados en Chile el 2017 (63.921), el 43,7% optó por la Separación Total de Bienes, registrándose así un aumento sostenido. Esto último, ya que la tendencia hoy día es que, al momento de intercambiar sus votos con frases bonitas de amor, ambos integrantes de la pareja ya poseen bienes propios.

Una vez terminado el matrimonio, en tanto, los contrayentes con Bienes Separados se quedarán cada uno con su propio patrimonio. Es decir, con todo lo que adquirieron a su nombre antes y durante la vigencia de este régimen. Y en lo relativo a las cargas familiares, los dos tendrán que proveer a las necesidades de la familia común a proporción de sus facultades.

Bienes Mancomunados

Valeria Videla Fotografías
Valeria Videla Fotografías

Se conoce también como Sociedad Conyugal y corresponde a aquella sociedad de bienes que se forma entre los cónyuges por el sólo hecho de casarse, mientras los contrayentes no pacten un régimen distinto al instante en que bendigan sus argollas de plata y declaren el “sí, quiero”.

En términos prácticos, la Sociedad Conyugal consiste en la fusión de los patrimonios de marido y mujer en uno solo, común para ambos y que es administrado por el marido según determina la ley. 

Desaparece, por tanto, la mujer como propietaria y administradora de los bienes, a no ser que ejerza una profesión o empleo separado de su marido; caso en el que se entiende que tiene patrimonio reservado. Es decir, que posee un patrimonio propio, fuera de la sociedad. El resto de los bienes son administrados exclusivamente por el marido; quien, de igual forma, necesita la autorización de la mujer para realizar determinadas acciones, como hipotecar.

En aspectos generales, la Sociedad Conyugal se compone de todos los dineros que cualquiera de los cónyuges tribute al matrimonio, el aporte de bienes muebles adquiridos antes y todos los bienes raíces que cada contrayente adquiera durante, mediante una compraventa con dineros propios. Para liquidar este sistema, en tanto –ya sea por divorcio, nulidad, muerte o cambio de régimen-, se formará una comunidad entre los cónyuges, donde el pasivo y el activo de la sociedad se repartirá en partes iguales.

Además, al momento de la liquidación de la Sociedad Conyugal, la mujer podrá incluir su patrimonio reservado al de la sociedad, para luego hacer la repartición de bienes. O bien, mantenerlo excluido, en cuyo caso debe renunciar a los gananciales, es decir, a lo que haya crecido el patrimonio común mientras duró el régimen.

Según datos del Registro Civil e Identificación, del total de matrimonios en el 2017 (63.921), el 53,9% optó por la Sociedad Conyugal, con lo que este sistema sigue siendo la opción más elegida en Chile. No obstante, hoy día se tramita una iniciativa que busca modificarlo y terminar con la jefatura del marido, que administra los bienes. El proyecto de ley fue presentado en el 2011 y aprobado por la Cámara de Diputados en el 2013, pero aún no hay avances.

Participación en los Gananciales

Miguel Romero F
Miguel Romero F

Existe un tercer régimen patrimonial en Chile, que si bien abarca las mínimas preferencias, conviene tenerlo en cuenta de cara a su intercambio de anillos. Se trata de la Participación en los Gananciales, en el que los patrimonios del marido y la mujer se mantienen separados, administrando y disponiendo cada uno libremente de lo suyo. Es decir, durante el matrimonio opera como el régimen de Separación de Bienes.

Sin embargo, al finalizar la vigencia de este sistema, por alguna de las causales señaladas por la ley, se regulan las utilidades que cada cónyuge obtuvo, compensándose las ganancias obtenidas por uno y otro, de modo que ambos participen en el total con mitades equivalentes.

En palabras simples, el cónyuge que adquirió bienes de mayor valor debe compensar al que obtuvo menos, para que ambos queden iguales. Cabe mencionar que se entiende por gananciales la diferencia de valor neto entre el patrimonio originario y el patrimonio final de cada cónyuge, para cuyos efectos se exige a los esposos elaborar un inventario.

Según datos del Registro Civil e Identificación, del total de matrimonios en el 2017 (63.921), el 2,31% optó por la Participación en los Gananciales.

Aclarado así el panorama, podrán dedicarse ahora a los ítems que aún tienen pendientes, como afinar detalles de la decoración para matrimonio o elegir las frases cristianas de amor que desean incorporar en sus votos nupciales.