Jonathan López Reyes
Jonathan López Reyes

Desde el ritual de intercambiar los anillos de matrimonio, hasta las frases de amor que se recitan para sellar el acto. Los distintos momentos de la ceremonia se rigen por una pauta, pero lo cierto es que el protocolo comienza a mandar mucho antes.

No por nada se envía una invitación donde se consigna, entre otras cosas, el tipo de trajes y vestidos de fiesta que se requieren para la ocasión. Ya sean novios o invitados, chequeen en este artículo las 9 reglas de etiqueta que se suelen olvidar.

Los novios

1. Respetar los tiempos

Alexis Ramírez
Alexis Ramírez

Aunque es tradición que la novia llegue con algo de retraso, tampoco es correcto que se haga esperar por más de 15 minutos. Y es que además de complicar al sacerdote o juez del Registro Civil, si es que estos manejan los tiempos justos, los invitados durante la espera se empezarán a distraer, moviéndose de sus puestos y generando un desorden.

Por otro lado, una vez terminada la ceremonia, los novios tampoco deberían demorarse tanto en llegar al banquete. De hecho, algunos utilizan ese tiempo para hacer una sesión de fotos, y aunque se espera que los novios hagan una entrada triunfal un poco más tardía, si ésta se prolonga demasiado, sus familiares y amigos estarán impacientes. Hablen con el fotógrafo y coordinen bien los tiempos para que no se agobien en plena sesión.

2. Elegir música para todos

Frutigrafía
Frutigrafía

Si bien los novios son dueños de solicitar al DJ una playlist a su antojo, muchas veces olvidan que al matrimonio asistirán personas de distintas generaciones; desde niños y adolescentes, si es el caso, hasta adultos mayores e incluso ancianos.

Por lo tanto, antes de cerrar la lista de canciones, denle una vuelta y piensen que también sus padres o primos chicos querrán disfrutar del baile.

3. Fotografiarse con los invitados

KaelF Fotografías
KaelF Fotografías

Otra regla protocolar que algunos contrayentes pasan por alto, es el ritual de ir mesa por mesa para fotografiarse con sus familiares y amigos. Especialmente si es una boda masiva, quizás les parezca tedioso o prefieran tomar otro tipo de capturas más espontáneas.

Sin embargo, lo correcto es que se den al menos un momento para pasar por las mesas y saludar a sus invitados. Si no quieren sacarse la foto de rigor, hablen con el fotógrafo y señalen cuáles son las fotos e invitados que no pueden faltar en su álbum de matrimonio para que los incluya en ese u otro momento.

4. Enviar notas de agradecimiento

Mat & Fer
Mat & Fer

Aparte del souvenir y/o encintado de matrimonio, corresponde por etiqueta que los novios envíen a sus seres queridos una nota de agradecimiento, lo cual no siempre se cumple.

Si bien, antes se mandaban por correo postal, hoy existe la opción de hacerlo a través de un e-mail, por lo que no hay excusas para olvidar este gesto. Incluso, si quieren despreocuparse después de la boda, pueden entregar las tarjetas durante la misma celebración. Una idea práctica es dejarlas en sus respectivos asientos. Como consejo: una sencilla tarjeta escrita a mano, siempre será bien recibida.

Los invitados

5. Confirmar asistencia

Camila Alamo
Camila Alamo

Aunque en los partes de matrimonio se incorpora el “RSVP” (responda, por favor) o alguna información similar, siempre hay invitados a los que hay que perseguir prácticamente para que den su respuesta. Por lo tanto, si no quieren convertirse en un dolor de cabeza gratuito para los novios, es tan simple como avisar, antes de la fecha indicada, si asistirán a la postura de anillos de oro o no podrán hacerlo. Además de dar el nombre de su acompañante, en caso de que esté considerado.

6. Respetar la invitación si es sin acompañante

Kenny Müller
Kenny Müller

En el parte también queda claro si la persona ha sido invitada sola o con pareja. Sin embargo, no es tan extraño que alguien se tome la libertad de llegar acompañado, aun cuando esa otra persona no ha sido considerada en la lista. De hecho, no solo no se pagó por ella, sino que tampoco figura con un puesto en la mesa. Desde donde se le mire, corresponde a una falta de respeto a los novios.

7. Seguir el dress code

Puello Conde Fotografía
Puello Conde Fotografía

Si los contrayentes establecen un código de vestimenta, los invitados deberían cumplirlo. Parece algo simple, pero realmente no siempre se respeta el dress code que aparece en el parte de matrimonio. Los motivos pueden ser diversos, pero el resultado es que acudirán a la celebración y desentonarán del resto. Es el caso de asistir con un vestido de fiesta corto si el dress code indica “etiqueta rigurosa”. O llegar de smoking cuando el código marca “semi formal”.

8. Apagar el teléfono

Marcos Leighton Fotógrafo
Marcos Leighton Fotógrafo

Aunque previo al inicio de la ceremonia se solicita apagar o silenciar el celular, eso no siempre se acata por parte de todos los asistentes. Ciertamente, una regla de etiqueta que se pasa por alto en muchos casos, generando incómodas interrupciones, tanto en matrimonios por la iglesia como por el civil. Es cuestión de pensar lo triste que será para los novios, por ejemplo, que, en plena declaración de votos, con frases bonitas de amor elegidas con tanto esmero, comience a sonar un teléfono que empañe toda la magia del momento.

9. Pararse durante la cena

Jonathan López Reyes
Jonathan López Reyes

Y una regla de protocolo que no es tan conocida y, por lo tanto, se transgrede, es levantarse del asiento durante el almuerzo o cena, ya sea para saludar a otra persona o salir a fumar. Es más, al entrar los novios al salón, tras intercambiar sus argollas de plata, todos los invitados deberían ponerse de pie y sentarse una vez que los novios lo hagan. Y lo mismo con la comida, pues se espera que los festejados empiecen a comer, para entonces hacerlo ellos. De este modo, tampoco deberían abandonar la mesa en el intertanto, ya que el banquete concluirá únicamente cuando la novia se levante de su puesto. Claro que todas estas reglas dependerán de qué tan protocolares sean los novios y su matrimonio.

En algunos casos, no se respetan las normas por desconocimiento o porque los novios deciden alejarse de los protocolos y celebrar algo más informal; pero en otros simplemente es por poco sentido común. Por ejemplo, cuando alguien se quiere llevar a casa la torta de matrimonio que sobró o, peor aún, cuando una invitada llega de traje blanco, a sabiendas de que este color está reservado para el vestido de novia. Salvo que se pida lo contrario, el blanco queda totalmente descartado como opción para elegir un vestuario.