Javiera Farfán Fotografía
Javiera Farfán Fotografía

Pensar en los trajes nupciales o en la decoración de matrimonio es importante, claramente, pero no puede ocupar todo su tiempo porque sin darse cuenta, pueden dejar algunos ítems igual de importantes para última hora y luego sufrir con el estrés que eso implica. Uno de estos es la elección de los anillos, tanto de compromiso como las argollas de matrimonio. Por eso la importancia de saber elegir los correctos y de darle la importancia que se merecen.

En este artículo les contamos un poco sobre esta joya para que no se arrepientan de la elección. ¡Buena suerte!

Tradición

Josefa Correa Joyería
Josefa Correa Joyería

Mafe González Jewelry
Mafe González Jewelry

Los anillos de oro amarillo históricamente han sido los elegidos en primer lugar por los novios. Sin embargo, con los años han ido surgiendo propuestas de anillos juveniles de oro u otro material y así es como el oro blanco se ha ido ganando un merecido lugar en el universo nupcial. 

Pero ¿qué es el oro blanco? Es una aleación de oro amarillo puro con otros metales blancos, como paladio, plata o incluso, platino. A su vez, este se suele recubrir con rodio de alto brillo para conseguir un acabado de espejo. De ahí su hermoso color y brillo excepcional que, sin dejar de ser elegante, inspira aires modernos y más juveniles. Además, estéticamente combina perfecto con cualquier estilo y es muy versátil, por lo que no importa si se usa un vestido de novia sencillo o uno más despampanante porque un anillo de matrimonio de oro blanco siempre logrará hacerse notar de un modo muy distinguido.

Por otro lado, si tienen la duda sobre cómo saber si es oro blanco, está demostrado que no se amarillea ni se desgasta en su superficie, por lo que es capaz de permanecer intacto mucho tiempo, sin necesidad de llevarlo a pulir. Y si acaso pierde su brillo original, lo cual pasará tarde o temprano, bastará con encargarlo a un especialista para que reciba una nueva capa de rodio y punto.

Más resistencia

Cesar Fonseca Rebolledo
Cesar Fonseca Rebolledo

Magdalena Mualim Joyera
Magdalena Mualim Joyera

El oro blanco es una alternativa que aparece para simplificarles la vida si lo que buscan es una mezcla entre lo clásico y lo moderno. Eso sí, el hecho de utilizar metales como paladio o platino, que son más costosos que el oro puro, supone que una pieza de oro blanco resulte más cara que una similar de oro amarillo, aunque más barata que una solo de platino. Al respecto, la relación puede ser de un 5% a un 50% superior sobre el oro amarillo, en función del proceso utilizado para su fabricación.

Por lo general, las piezas están elaboradas con un 75% de oro amarillo y un 25% de otros metales blancos, por lo que son mucho más resistentes a los rayones o desperfectos provocados por el uso diario, versus otros materiales como el clásico oro amarillo; ello, como consecuencia de las aleaciones más fuertes con las que ha sido elaborado. Y ¡ojo!, que para que la vendan como oro blanco, ésta debe tener al menos un 37.5% de oro fino.

Ahora, si la intención es incluir diamantes a un anillo, ya sea para la argolla de compromiso o para las alianzas, podrán encontrar alternativas que van desde los $300.000 en adelante y el resultado los dejará felices. Y es que este estilo de alianzas los seducirán desde el primer momento por su belleza y elegancia, pero también, por sus características. ¿Cómo es el oro blanco? de buena calidad, resistencia y durabilidad. Y si buscan darle mayor significado aún a sus argollas, pueden inscribir alguna frase o las iniciales de sus nombres, como símbolo de amor y unión.

Si se decantan finalmente por un diseño que incorpore un diamante o piedra preciosa, no tendrá comparación si va en una pieza de oro blanco. Y es que debido a su brillo natural, este metal creará un efecto óptico, resaltando mucho más el diamante o la piedra, como si se tratase de un elemento de un tamaño mayor.

¿Se convencieron con el oro blanco? Si no es así, aún pueden seguir rastreando las últimas tendencias en anillos de matrimonio y, de paso, buscar alguna frase por si desean plasmar alguna especial en sus argollas.