Blanca Bonita
Blanca Bonita

¿Por qué conformarte con uno si puedes usar dos? La tendencia de lucir vestidos de novia por parte doble está en alza y es que son muchas las ventajas que ofrece esta modalidad. Por ejemplo, intercambiar los anillos de matrimonio con un diseño clásico y exhibir uno mucho más atrevido para el momento del baile. O pasar del blanco tradicional a un vestido de novia hippie chic en tonos champaña. Si te atrae la idea de estrenar un doble look, aquí te contamos todo lo que debes saber.

Comodidad

Playa Lobos
Playa Lobos

Uno de los principales motivos que conduce a apostar por un segundo vestido, es la posibilidad de moverse con ligereza durante el resto de la jornada. Y es que, efectivamente, con un vestido de novia estilo princesa con sobre capas de tul, corsé ajustado y cola, muy difícilmente podrás bailar con holgura y hasta para caminar te resultará un poco incómodo.

O, entre tanto moverte de aquí para allá, es posible que te sientas acalorada si has elegido un vestido muy aparatoso. De ahí que cambiar de look aparezca como una excelente opción si quieres enfundarte en el vestido de tus sueños, pero, a la vez, disfrutar de la fiesta con total comodidad.

Factor sorpresa

VP Fotografía
VP Fotografía

Otra buena razón para decantarte por un segundo outfit es sorprender a los invitados e, incluso, al novio. ¿Por qué no? Especialmente si elegirás un vestido de novia sin espalda o con un escote más pronunciado, versus el diseño clásico que luciste en la ceremonia, conseguirás impactar a todos, marcarás tendencia y, de paso, tendrás más alternativas para montar fotos.

¿Cuándo hacer la transición? Aunque no hay nada establecido, lo más común es estrenar el segundo traje después de la ceremonia y antes del banquete, al hacer la entrada nupcial al salón. O, después del banquete y antes del baile. Realmente, dependerá de lo que más te acomode, aunque no olvides preguntar en el centro de eventos si disponen de una sala habilitada donde puedas cambiarte.

Opciones de vestuario

Caro Anich
Caro Anich

Los vestidos de novia cortos o de largo midi son los preferidos como segundo outfit, aunque también los enteritos o jumpsuits están siendo cada vez más demandados. Además, elegir un diseño corto te permitirá lucir unos bonitos zapatos o, quizás, una joya que con el primer modelo era imposible de apreciar.

Eso sí, sea cual sea el vestuario que escojas, procura no perder tu protagonismo como novia, en el sentido de no pasar desapercibida entre el resto de las invitadas. De ahí que lo más conveniente sea inclinarte por un color que no difiera tanto del blanco, ya sea un tono marfil, rosa claro o aperlado.

Y si te decantarás por una decoración de matrimonio campestre y, por lo tanto, el primer vestido tendrá reminiscencias rústicas, cuida que el segundo vaya por esa misma línea. Así no tendrás que alterar tampoco tu maquillaje o peinado y, por lo mismo, te ahorrarás una dificultad extra.

Mix perfecto

FocusMedia
FocusMedia

Ahora, si deseas cambiarte a un segundo vestido, pero no tienes la posibilidad de adquirirlo ni arrendarlo, entonces inclínate por un traje de novia con piezas desmontables. ¡Sí! Son cada vez más comunes y te permitirán exhibir un doble look sin mayor esfuerzo.

Las colas y velos extraíbles son las piezas más típicas, aunque también hay diseños que cuentan con mangas, faldas y sobrefaldas que son también desmontables.  Así, por ejemplo, un vestido con una voluminosa falda de gasa puede convertirse en un sencillo traje de corte sirena como segunda opción.

Los “pero”

María Miranda Photography
María Miranda Photography

Por último, como en todo, la cara de la moneda menos amable tiene que ver con un factor económico y es que seguramente ya invertiste muchos recursos como para agregar otro ítem. En ese caso, la solución sería arrendar uno o los dos vestidos, o bien, conseguir el segundo look con alguna amiga.

Sin embargo, no para todas las novias la traba pasa por lo económico, sino por algo mucho más emocional. Y es que después de tanto buscar el vestido de sus sueños, hay quienes desean lucirlo durante todo la jornada y, en ese contexto, no hay espacio, ni tiempo, ni ganas de cambiar de vestuario.

Según sean tus objetivos para este segundo look, podrás cambiar a un vestido de novia sencillo o más cómodo para bailar, aunque también a un diseño atrevido que resalte tu personalidad. Además, mientras no alteres del todo el estilo, podrás mantener tu peinado de novia o, por qué no, quitarte el tocado para llevar el pelo al aire.