Hasta hace unos años era impensado no invitar a las familias completas. Sin embargo, los tiempos cambiaron y así como hoy día es posible personalizar los votos con frases de amor o elegir un vestido de novia que no sea blanco, también se puede acomodar la lista de invitados como estimen conveniente.

Y, especialmente si hay familiares tóxicos, más comprensible aun excluirlos de un momento tan importante como su postura de anillos de matrimonio. Muchas parejas entran en dilema por esta situación, pero en realidad es más sencillo de lo que parece. Revisen estos consejos si están pensando en no invitar a ciertas personas.

Apelar al presupuesto

Excusarse con que será una ceremonia íntima suele ser la excusa más efectiva para dejar tranquilos a esos familiares conflictivos que no invitarán. De hecho, es muy común que queden fuera personas que sí son importantes, justamente, por razones de presupuesto. Un matrimonio implica muchos gastos, así que nadie tiene derecho a cuestionarlos ni meterse en sus bolsillos.

Apelar al espacio

Hay parejas que deciden intercambiar sus anillos de oro en su propia casa o en un restaurante, lo que necesariamente implica reducir la lista de invitados. Si no es el caso, pero les parece un buen pretexto, pueden indicar que el centro de eventos tiene un número determinado de personas, el que ya tienen sobrepasado.

Apelar al aporte paternal

También pueden recurrir a la coartada de que sus padres los están ayudando con dinero para armar el matrimonio y, por lo tanto, no depende exclusivamente de ustedes a quienes incluyan o no en la lista de invitados. De hecho, si bien no tienen la obligación de hacerlo, generalmente lo padres cooperan con sus hijos en el factor económico. O, si no aportan con dinero como tal, sí asumen algunos costos, como la torta de matrimonio o parte de la luna de miel.

Apelar a rencilla/conflicto

Por otro lado, si derechamente se arrastra del pasado algún problema irreconciliable entre este familiar y alguien de su círculo más cercano, entonces siéntanse con la libertad de ser sinceros. Después de todo, es lógico que no quieran exponerse a una mala cara mientras alzan sus copas de novios para el primer brindis. Y se entiende también que hay prioridades.

Apelar a una pseudo invitación

Por último, si quieren suavizar el asunto, pueden recurrir a cualquiera de las excusas anteriores e invitar a esta persona solamente a la ceremonia religiosa, para luego entregarle su encintado de matrimonio. Así, le harán entender que les interesa contar con su presencia, pero que no es posible hacerla partícipe de la recepción por X razón. Es casi seguro que no asistirá.

Cómo dar la noticia

Lo primero es ponerse de acuerdo ambos novios para sostener la misma versión y luego, buscar una manera para que ese pariente tóxico se entere de que no está invitado. ¿Cómo hacerlo? Aunque siempre podrán armarse de valor y comunicarle sus excusas por teléfono, lo mejor será buscar un intermediario, por ejemplo, sus padres, para que se encarguen de entregar la información por ustedes.

Por más tóxico que sea el familiar, es importante ser cortés y avisarle para que no se haga ilusiones.

¡Ya lo saben! No están obligados a compartir con quien no deseen, aunque siempre es mejor ser claros desde el principio. Así, una vez zanjada la lista de invitados, podrán seguir adelante con otros ítems, como buscar los anillos de oro blanco y definir la decoración para matrimonio con la que esperan sorprender en su gran día.