Seguro que como madre quieres lo mejor para tu hija y las frases de amor no bastan para expresar lo que sientes por ella, sobre todo, en el día de su matrimonio. Es indiscutible que debes estar llena de emociones y energía por el gran evento y el solo hecho de imaginar a tu hija en su vestido de novia ya te conmueve hasta las lágrimas.

Pero no debes olvidar que lo importante es estar ahí para tu hija, ser su mano derecha y aportar en lo máximo posible. Y aunque todo esto te puede poner muy nerviosa y, de manera inconsciente, cometer algunos errores, no te preocupes que todo tiene arreglo. Y es que después de la novia, puede que muchas miradas estén puestas en ti, desde el vestido de fiesta y hasta el maquillaje, por lo que es normal que te sientas un poco nerviosa y presionada. 

Acá te dejamos una pequeña guía con lo de no deberías hacer, en lo que respecta al matrimonio de tu hija.

1. Pensar que es tu matrimonio

Sabemos que esta boda es muy importante y has preparado cada detalle junto a los novios, ayudándolos a escoger desde los centros de mesas para matrimonio hasta el menú. Pero recuerda, es el matrimonio de tu hija y su pareja, con sus gustos y decisiones. Por mucho que estés aportando en todo, debes respetarla. De esta manera, evitarás conflictos innecesarios con ella y le estarás dando el soporte que realmente necesita.

2. Llamar mucho la atención

Ya sea antes o durante el matrimonio, la gran protagonista es la novia y lo sabes. Aunque los nervios y las emociones te inunden, debes controlarte y no hacer grandes escenas que no vayan al caso.

Respecto a tu look, éste no debe ser tema de preocupación para la novia. Escoge tu vestido, peinado y accesorios y pide su opinión, pero evita que este sea un problema más para ella.

3. No ser puntual

Ser impuntual ya sea en la peluquería o en la ceremonia este día es imperdonable. Debes ser como un reloj y llegar a tiempo a todas tus citas y, sobre todo, a la ceremonia, de lo contrario estresarás a la novia y muchos planes se complicarán por tu culpa.

4. Hablar mal de la familia política

En el periodo de organización del matrimonio, lo más probable es que te topes más seguido con su familia. También es probable que tu hija se desahogue contigo y te cuente problemas o pequeños inconvenientes que ha tenido con ellos. Tú solo escucha y sé muy positiva. Debes llevar la bandera blanca de la paz esta vez, aunque te mueras de ganas de hacer algún comentario; pero si no son frases bonitas de amor llenas de ánimo, esta vez no lo hagas.

5. Intentar dominar todo

Aunque lo haces con la mejor intención, no puedes controlar todo en el matrimonio de tu hija. Recuerda que también es el matrimonio de su pareja y hay otra familia involucrada, por lo que sé prudente y deja espacio para el resto. Seguramente, por ser la madre de la novia, serás la primera en saber detalles, como el vestido de novia con encaje del que se enamoró, las joyas que llevará y cómo se prepara para su gran día.

6. Emocionarte más de la cuenta

Por supuesto que las emociones están más que permitidas, pero aunque sientas unas ganas locas de llorar evita hacerlo, a no ser que el momento lo amerite. Si te emocionas más de la cuenta tu hija se preocupará y pensará que estás triste. Sé sincera con ella y coméntale tus sentimientos para que sepa lo feliz que eres por el momento que está viviendo.

7. Enojarte con la novia

Los preparativos ponen nerviosa a la novia y lo más probables que a también a ti. Quizás tu hija ande más sensible e irritable que de costumbre, por lo que eviten discusiones innecesarias pues en esta etapa les afectará el doble.

La madre de la novia debe saber contenerla, acompañarla y ser un aporte en las pequeñas decisiones del día a día, como en la elección de su peinado de novia, o en los detalles de la decoración del matrimonio y distribución de las mesas, entre otras preocupaciones del momento.