Desde la decoración para matrimonio hasta las frases de amor que incluirán en sus promesas, todo es posible de adaptar a una ceremonia intercultural. Corresponde a una forma de intercambiar anillos de matrimonio cada vez más recurrente y es que variados factores inciden en que personas de diferentes culturas se unan por amor.

Qué es un matrimonio intercultural

Un enlace intercultural es aquel celebrado por dos personas de distinta etnia o nacionalidad, no estando ninguna por encima de la otra. Un escenario que en Chile es cada vez más frecuente debido a la inmigración. De hecho, según cifras entregadas por el Registro Civil, entre el 2009 y el 2018 se realizaron 22 mil 375 matrimonios entre chilenos/as y ciudadanos/as extranjeros.

Ahora, además de la población migrante, también se deben considerar aquellas parejas que se conocen en el contexto de vacaciones. Y es que no solo Chile es un país turístico de norte a sur, sino que las posibilidades de viajar están cada vez más a la mano. Pero no solo eso, ya que también es posible un matrimonio intercultural entre dos chilenos, por ejemplo, entre un mapuche y una persona de Rapa Nui. O entre un católico y un musulmán.

¿Qué conlleva un matrimonio intercultural? Además de poseer ambos integrantes de la pareja distintas culturas y tradiciones, en algunos casos no hablan igual lengua, ni profesan la misma religión.

Cómo celebrar un matrimonio intercultural

Si intercambiarán sus anillos de oro con una persona que pertenece a otra etnia o país, hay varias ideas que podrán tomar para incorporar en su enlace.

Ceremonia bilingüe

¿Hablan distintos idiomas? Si es así, entonces organicen una ceremonia en la que puedan declarar sus votos en ambas lenguas. O bien, elijan un solo idioma y cuenten con un traductor para los momentos emblemáticos. La idea es que ambos se sientan totalmente compenetrados, a la vez que sus familiares también puedan entender y participar.

Banquete mixto

Aprovechen sus distintas nacionalidades, si es el caso, para organizar un banquete que mezcle la gastronomía típica de sus tierras. Por ejemplo, pueden centrar el cóctel en la cocina de un país, mientras que el plato principal o el postre basarlo en la del otro. Además, no olviden que la coctelería es los ítems más importantes, así que lúzcanse con tragos típicos de ambos países. Incluso, pueden montar un bar temático por cada nación.

Decoración

Una propuesta es jugar con sus respectivos colores patrios, por ejemplo, en la mantelería, en las flores o en las guirnaldas, entre otros adornos de matrimonio. Además, pueden utilizar un arreglo con las banderas como centros de mesa, o bien, ocupar postales de sus lugares de origen como marcadores de las mismas. Por otro lado, empleen pizarras para escribir frases bonitas de amor en inglés y español, si fuera el caso. O en español o francés. Será un detalle que a sus invitados les encantará.

Combinar costumbres

Incorporar costumbres de los países o culturas involucradas es otro ítem que los conectará con sus raíces, independiente de dónde se casen. Así, por ejemplo, mientras que partir la torta de matrimonio es una tradición clásica en Chile, en México lo es realizar el “baile de la víbora”. Asimismo, suponiendo que se trata de una boda chileno/mexicana, podrán sorprender en distintos momentos con un grupo folclórico de cuecas, para luego pasar a una serenata de mariachis. De este modo, la música típica también se hará presente.

Ritos simbólicos

Finalmente, si ambos profesan distintos credos, una buena idea será reemplazar el acto religioso por una ceremonia simbólica. Así no tendrán que renunciar a sus respectivas religiones, ni forzar a sus familias a que asistan a un templo que no les resulta cómodo.

Por lo demás, ritos simbólicos encontrarán para todos los gustos. Entre ellos, la atadura de manos, la plantación de un árbol, la ceremonia del vino, el ritual de las velas o la pintura de un lienzo en blanco, entre muchos más.

Con respecto al traje de novio, al vestido de novia o al outfit de los invitados en general, también podrán adaptarlos a su cultura. O bien, incorporar ciertos elementos característicos, como coronas de flores isleñas para acompañar los peinados recogidos de las damas de honor.