Aunque muchos esperan el momento de estrenar el traje de novio y el vestido de novia, también son cada vez más las parejas que deciden irse a vivir juntas sin anillos de matrimonio de por medio. Algunos, sin planes de casarse en un futuro pronto, mientras que otros anhelando el día para alzar sus copas de novios y firmar el acta.

Sea cual sea la situación en la que estén, irse a vivir juntos ya es una etapa trascendental que, sin duda, le dará un vuelvo radical a sus vidas. Descubran estas 7 reglas que les facilitarán la adaptación.

1. Ordenar las finanzas

Uno de los puntos básicos que deben establecer es ordenar las finanzas y definir quién pagará qué dentro de este nuevo esquema familiar. O si formarán un fondo común, para dividir todo en partes iguales. Lo importante es que, la decisión que tomen, les permita vivir ordenadamente con un presupuesto mensual, en el que ambos puedan aportar en la medida de sus posibilidades. Resolver tempranamente este punto les ahorrará muchos dolores de cabeza.

2. Establecer rutinas

Parece simple, pero en realidad no lo es tanto. Y es que esta nueva dinámica de convivencia los obligará a esclarecer temas cotidianos, como quién se duchará primero en la mañana, cómo se organizarán con las comidas, cómo se encargarán de la limpieza o a qué hora apagarán la luz por la noche. Son muchos los puntos que tendrán que definir, aunque la clave para salir airosos es transar, quedando ambos satisfechos con las decisiones tomadas.

3. Definir normas de convivencia

Organizadas ya las rutinas, también tendrán que acordar ciertas normas prácticas que tienen que ver, por ejemplo, con no fumar adentro de la casa, lavar la loza cada vez que la ocupen, no desparramar ropa por el suelo o dejar a un lado el celular durante la cena. Se trata de normas sencillas que conviene aclarar en favor de una convivencia en armonía. Independiente de si planean o no intercambiar anillos de oro en matrimonio pronto, les ayudará de todas formas a mejorar su relación.

4. Respetar espacios

Sobre todo, en un comienzo, extrañarán sus espacios de independencia y, por lo tanto, es importante que no se agobien el uno al otro. Convivir no se traduce en que tengan que hacer todo juntos, así que no pierdan las dinámicas que tenían previamente a dar este paso.

Por ejemplo, sus reuniones con amigos, actividades deportivas u otros panoramas recreativos fuera del horario laboral. Incluso, no debería incomodarles si un día deciden salir a divertirse por separado. Si primero no hay confianza en la pareja, entonces no habrá mucho más qué hacer.

5. Dar un sello personal

Tanto si se van a vivir a un nuevo hogar, como si uno se muda a la casa del otro, es importante que le den un sello propio a este lugar. Ideas en decoración encontrarán muchísimas, así que solo es cuestión de que se interioricen con el tema. Y es que ya no será “tu casa”, ni “mi casa”, sino que será “nuestra casa”. Pueden decorar, por ejemplo, con libros, vinilos, plantas o montar una foto suya con unas frases bonitas de amor, en un rincón estratégico. Lo importantes es que le den identidad a este nuevo espacio.

6. Aprender a escucharse

Ahora más que nunca necesitarán que la comunicación sea fluida, pues, cada vez que discutan, no podrán llegar más lejos que a la habitación de al lado. Por eso es fundamental que aprendan a escucharse mutuamente y transparenten con total confianza si alguna acción, decisión o actitud no les parece adecuada. Siempre será mejor hablar en el momento que quedarse atascados con una mala sensación.

7. No olvidar los detalles

Por último, ya que la convivencia no es garantía de felicidad ni amor eterno, nunca dejen de sorprenderse con los detalles que tenían antes de dar este salto. Desde enviarse frases de amor cortas al celular, hasta esperarse a la salida del trabajo con una invitación a comer. Esos pequeños gestos marcan la diferencia y, desde que vivan juntos, cobrarán un sentido aún más trascendental.

Si el anillo de compromiso ya es una realidad o todavía no, lo esencial es que logren llegar a acuerdos y sepan compatibilizar sus formas de ser, siempre movidos por el profundo amor. Eso sí, lo más importante es que disfruten de este proceso de adaptación y tampoco pierdan sus dinámicas de pololeo. Por ejemplo, esperar el sábado para ir a bailar con su mejor traje y vestido de fiesta, después de una semana entera corriendo de un lado a otro. Aunque ahora se verán todos los días, siempre encontrarán una buena excusa para celebrar.