Como ningún otro, el matrimonio es un evento plagado de tradiciones, costumbres, supersticiones y protocolos. Desde usar un vestido de novia blanco, hasta poner una moneda en el zapato izquierdo. Son ritos que vienen de tiempos antiguos y muchos de ellos le agregan una cuota de magia a la celebración. No obstante, si eres supersticiosa y temes que algo malo podría pasar, aquí te entregamos las claves para que estas creencias no te jueguen en contra.

1. Averigua el origen de las supersticiones

Una forma de hacer frente a tus creencias es averiguando de dónde vienen. Así te darás cuenta de que no hay nada de qué preocuparse. Por ejemplo, una tan común, como que es mala suerte que el novio vea el vestido de novia antes del matrimonio, data de la Edad Media. En ese tiempo, los padres arreglaban las bodas de sus hijos a conveniencia económica. Entonces, para que el novio no se arrepintiera y rompiera el negocio, se le impedía que conociera a la novia hasta el momento de llegar al altar. Así, a medida que indagues en el origen de las supersticiones, irás descubriendo que no tienen ningún fundamento en la actualidad. En este caso, responde tan solo a la mutación de un protocolo que hace siglos está obsoleto. O sea, ¡nada que temer!

2. Aterriza las creencias

Si te casarás en pleno invierno y te asusta que llueva, porque has escuchado que es un mal augurio, piensa de manera racional. ¿Qué evidencia científica hay respecto a la lluvia en el matrimonio y el fracaso de una relación? La verdad es que ninguna. Y nunca la habrá. De hecho, si de antemano crees que podría llover en tu celebración, mejor gasta tu energía en conseguir unos lindos paraguas para regalar a los invitados. O un impermeable que combine con tu vestido.

Es decir, despreocúpate de la superstición y ocúpate en disfrutar el proceso. Y también dale una vuelta a tu mentalidad y piensa positivo, esperando lo mejor en lugar de imaginar cosas desastrosas. Si crees que puede llover, solo piensa en las bellas fotos que inmortalizarán el gran día.

3. No permitas que te genere obstáculos

Mientras seguir una superstición te divierta, como colgar latas al vehículo nupcial -para espantar a los malos espíritus con el ruido-, ¡todo bien! Sin embargo, el panorama cambia cuando esa creencia te genera un conflicto. Por ejemplo, si tu madre te heredó un collar de perlas que te encanta, no permitas que la superstición se imponga ante lo que realmente deseas. Si bien existe la creencia de que las perlas traen mala suerte, porque simbolizan lágrimas cristalizadas, no es más que eso. Una creencia. Por lo tanto, resultaría impensado que dejes de usar el collar de tu madre por respetar una tradición que no tiene ningún sustento. Será tu única oportunidad de usar esa joya, así que no te resistas. O, si el fotógrafo les ofrece una sesión first look y a ambos les agrada la idea, no van a dejar de hacerlo solo porque crees que es de mala suerte que el novio vea a la novia antes de llegar a altar. En definitiva, evita tomar decisiones motivada por estas creencias. Recuerda que las supersticiones son todo lo contrario al razonamiento y al sentido común.

4. Baja la guardia

Organizar el matrimonio es uno de los procesos más lindos y nada debería impedirte que lo disfrutes a concho. En ese sentido, sigue solo aquellas supersticiones que te hagan bien y deja a un lado las que te compliquen. Por ejemplo, si te hace sentido incorporar a tu look “algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul”, no dudes en hacerlo. Principalmente, porque es un acto simbólico. Pero si crees que ciertos regalos son un mal augurio, ¡mejor relájate! Porque no querrás armar una lista con presentes prohibidos y que tus invitados no sepan qué pensar.

Según ciertas culturas y de acuerdo con ciertas tradiciones, regalar en un matrimonio cuchillos, maletas, relojes, pañuelos, ciertas plantas de interior e, incluso dinero, les traerá mala suerte a los novios. Nuevamente, solo creencias que no tienen ninguna validez. Por lo tanto, si recibes un lindo reloj de pared, mejor anda pensando dónde lo vas a ubicar en el nuevo hogar ¡Y ni se te ocurra devolverlo!

No se trata de que las erradiques todas, sino que las valores simplemente por lo que son: supersticiones. Mientras no condiciones tu matrimonio a estas creencias, disfrutarás de todo el proceso en plenitud.