Cristobal Merino

Tu joya más importante merece ser cuidada como corresponde, no solo evitando su extravío, sino también, que se deteriore o estropee.

Y es que antes de pensar si quiera en el vestido de novia o en la decoración para matrimonio, será tu anillo de compromiso al que no le quitarás los ojos de encima. Apunta estas situaciones en las que no deberías usarlo.

1. Durante los quehaceres del hogar

Erick Severeyn

Tareas domésticas como lavar la ropa, trapear el piso, jardinear o asear baños, por ejemplo, representan un peligro para tu anillo por la exposición a productos químicos. Entre ellos el cloro, que es especialmente perjudicial para éste, pues decolora las piedras preciosas y maltrata los metales. Incluso, si la pieza tuviera grabada una frase bonita de amor en su interior, es posible que con el tiempo ni siquiera se vea. Otros productos con efecto nocivo, en tanto, son los detergentes, lavalozas, limpiavidrios, ceras, desodorantes ambientales y aerosoles y desinfectantes.

2. En el gimnasio

Aunque sea tu segunda casa, jamás debes usar tu anillo de compromiso en el gimnasio. Y es que además del riesgo de golpearse o sufrir roturas, sobre todo en el levantamiento de pesas por la presión que ejerces, la transpiración provocará que se ensucie con rapidez.

Lo mismo al practicar cualquier deporte, aunque evita usarlo especialmente en aquellas disciplinas que involucran mucho contacto con las manos, como voleibol o tenis. En esos casos, si haces una mala maniobra, se podrían llegar a doblar o romper los dientes que sostienen a la piedra en su lugar, ocasionando su caída.

3. En la playa o piscina

Si pierdes tu anillo en la playa, es muy probable que no lo vuelvas a ver y ojo que las posibilidades de que se deslice por tus dedos aumentan cuando tienes las manos mojadas. Sin embargo, no es el único problema, ya que la exposición al agua salada conduce a la erosión de las partes soldadas de la joya y, por lo tanto, resulta más fácil llegar a perder una pieza.

Por otro lado, los granos de arena, que fácilmente pueden quedarse atascados bajo la piedra, son difíciles de limpiar en casa y, de hecho, podrías dañar tu anillo si no tienes la experiencia suficiente limpiándolo.

En cuanto a la piscina, en tanto, el contacto con el cloro, amoniaco y otros productos químicos acaban deteriorando la superficie del anillo, privándolo de su lustre original y decolorándolo en poco tiempo.

4. En un concierto o discotheque

Entre tu propia transpiración y la multitud de esos lugares, la opción de perderlo es alta. Lo mismo podría ocurrir con tu argolla de plata después de casada. Además, en los eventos masivos siempre existe el riesgo de que lo golpees, se enganche en la prenda de otra persona o te lo pasen a llevar. Mejor evita un mal rato y deja tu anillo en casa guardado en su estuche, separado eso sí de tus demás accesorios para que no se roce ni se raye.

5. Durante tu rutina de belleza

Debes evitar ducharte con el anillo puesto, así como quitártelo cada vez que manipules un perfume, fijador para el pelo, mascarilla o cosméticos. De lo contrario, estos productos comenzarán a acumular suciedad en la superficie, dificultando su limpieza.

Y lo mismo cuando te retires el esmalte de uñas, ya que la acetona erosiona las aleaciones de los metales, sean anillos de oro blanco, u otros metales. Ahora, si bien las cremas con protector solar no dañan las joyas, sí es posible que les dejen desagradables marcas de grasa a su alrededor.

Junto con el anillo de matrimonio, el de compromiso será uno de los accesorios más valiosos que tengas en tu vida por todo lo que representa. Y, más aún, si tu novio se dio el tiempo de personalizarlo, ya sea con una frase de amor, la fecha de la pedida de mano o las iniciales de ambos.