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Matrimonios

Todo lo que deben saber si se casan en segundas nupcias

Si planean casarse por segunda vez, hay algunos requisitos que deberán cumplir, según sea por el civil o por la Iglesia Católica. Resuelvan todas sus dudas a continuación e inspírense con algunas ideas para el festejo.

Alvaro Bellorín Fotografía

El amor da segundas oportunidades, no importa la etapa en la que se encuentren. Por lo tanto, si han decidido rehacer su vida con otra persona y contraer segundas nupcias, se les viene por delante un emocionante camino al altar.

Por lo demás, un proceso que enfrentarán con mayor madurez y menos presiones que en su primera vez. ¿Cómo celebrar un segundo matrimonio? ¿Qué necesitan para hacerlo? Revisen todo lo que deben saber para que no se les pase un detalle.

Requisitos legales

Para casarse en segundas nupcias por el civil, es necesario tener disuelto el anterior vínculo matrimonial. Y ello es posible en tres escenarios: muerte natural o presunta muerte de uno de los cónyuges, sentencia firme de nulidad o sentencia firme de divorcio.

La sentencia firme de nulidad ocurre cuando se declara que el matrimonio jamás existió por no cumplirse alguno de los requisitos que señala la ley. Mientras que la sentencia firme de divorcio implica que sí existió el matrimonio, pero que se le puso término por alguna de las causales establecidas.

En tanto, la separación judicial y la separación de hecho no disuelven el vínculo matrimonial. Ahora, si los contrayentes firmaron el Acuerdo de Unión Civil entre ellos, podrán contraer matrimonio sin inconvenientes, ya que técnicamente no serían segundas nupcias. Pero no pueden casarse si tienen un Acuerdo de Unión Civil vigente con un tercero.

Jota Ricci

Modificaciones a la ley

Según la antigua ley de matrimonio, el hombre podía volver a casarse inmediatamente, una vez inscrito el divorcio en el Registro Civil. No así la mujer, que si estaba embarazada, no podía contraer nuevas nupcias antes del parto. O, aunque no presentara señales de preñez, debía esperar 270 días a contar de la fecha ejecutoria de la sentencia. Esta norma del Código Civil obedecía a una medida de protección familiar, con el fin de evitar confusiones respecto a la paternidad.

Sin embargo, la ley Nº21.264, publicada en septiembre de 2020 en el Diario Oficial, suprimió este reglamento obsoleto, superado por la ciencia. ¿En qué se traduce? En que la mujer, al igual que el hombre, puede contraer segundas nupcias de forma inmediata después de una separación, anulación o viudez.

Segundas nupcias por la Iglesia Católica

El sacramento del matrimonio es considerado un vínculo indisoluble por la Iglesia Católica, con la única posibilidad de deshacerse en el caso de muerte de uno de los cónyuges. Pero el catolicismo no reconoce el divorcio y, por lo tanto, no es posible casarse por segunda vez.

Al menos, no tan fácilmente. Y es que, si el objetivo es contraer segundas nupcias por la iglesia, se debe conseguir la nulidad religiosa del matrimonio, solicitándola al Tribunal Eclesiástico.

Ese es el organismo competente para evaluar, en base a las causales claramente destalladas, si el vínculo anterior nunca se constituyó como tal. Por ejemplo, apelando a un vicio del consentimiento, a la presencia de un impedimento invalidante o a una forma canónica inválida.

Si la sentencia es afirmativa, declarándose la nulidad, la causa pasará al Tribunal Nacional de Apelación en donde tendrá que ser ratificada. Solo entonces el matrimonio anterior quedará inválido. Pero si no logran conseguir la nulidad, siempre podrán recurrir a una ceremonia simbólica, como a una bendición de argollas de parte de un sacerdote o de un diácono. Si bien no quedarán casados por segunda vez bajo las leyes de Dios, así podrán darle un aspecto más espiritual a su enlace civil.

Tipos de celebración

La gran parte de segundas nupcias se realizan con ceremonias civiles, por lo que tienden a ser encuentros íntimos con los familiares y amigos más cercanos. De ahí que algunos contrayentes se inclinen por celebrar en su propio hogar, aunque también hay quienes prefieren ofrecer el banquete de bodas en un restaurante.

Pero no es regla. Muchas otras parejas deciden festejar su segundo matrimonio con todo. Ya que han llegado a este punto, no pretenden escatimar recursos en ningún aspecto, por lo que organizan masivas celebraciones en centros de evento.

En algunos casos, si uno o ambos novios no tuvieron el matrimonio de sus sueños, cuando se casaron por primera vez, en esta segunda oportunidad se proponen no dejar nada pendiente. De este modo, que sea una celebración sencilla o fastuosa dependerá exclusivamente de la experiencia y los deseos de cada pareja.

Look nupcial

Tampoco hay protocolos a la hora de elegir sus atuendos para contraer nupcias por segunda vez.

Si es lo que anhelan, no renuncien a casarse enfundados en un esmoquin o chaqué, el novio y en un vaporoso vestido blanco de corte princesa con cola, la novia. Solo procuren que sus trajes sean adecuados al horario y lugar donde se realizará el matrimonio.

No obstante, si se inclinan por algo más sobrio, ellos encontrarán un amplio abanico de ternos tradicionales, ya sea más formales, casuales o sports, en variedad de colores. Mientras que para ellas hay decenas de catálogos con vestidos de líneas simples, largos, cortos o midi y en tonalidades cercanas al blanco, como beige, crema, marfil o champan. Pero otra buena opción son los trajes de dos piezas, ya sean con falda o pantalón, que igualmente podrán acompañar de un velo, si así lo desean.

Joel Salazar

Rol de los hijos

Finalmente, si estas segundas nupcias llegan tras haber formado una familia en conjunto, no desaprovechen la oportunidad de hacer partícipes a sus hijos asignándoles roles de acuerdo a su edad.

Si son niños, les encantará lanzar pétalos de flores en el camino al altar o portar los anillos, en tanto que los adolescentes se sentirán más cómodos con las lecturas o los números artísticos.

Pero si los hijos de uno o de ambos son del matrimonio anterior, será igualmente significativo que participen de este juramento de amor. Se sentirán así aún más afiatados dentro de esta nueva familia.

Qué no falte el brindis, ni el corte del pastel, ni el lanzamiento del ramo, ni el primer baile de casados. Aún si se decantarán por una celebración reservada para sus segundas nupcias, estas tradiciones siempre les regalarán momentos memorables.