Alvaro Bellorín Fotografía

Si están próximos a casarse en segundas nupcias, entonces les espera un emocionante camino al altar y un proceso que, sin duda, será totalmente distinto al anterior. Desde elegir un vestido de novia ideal, hasta definir la decoración de matrimonio tanto si quieren casarse en su casa como en un centro de eventos.

¿Ya están contando los meses para lucir sus flamantes anillos de oro? Si es así, revisen en este artículo todo lo que necesitan saber, desde el papeleo hasta cómo celebrar la fiesta.

Requisitos legales

Florencia Carvajal

Para casarse nuevamente por el civil, el matrimonio anterior debe estar disuelto por divorcio, por la defunción de uno de los cónyuges o por la anulación de la primera unión.

El hombre puede firmar inmediatamente, una vez inscrito el divorcio en el Registro Civil. Sin embargo, por una norma del Código Civil de Chile, la mujer no puede contraer nupcias antes de 270 días, a contar de la fecha ejecutoria de la sentencia. Y en caso que lo haga, debe presentar en el Registro Civil una Resolución Judicial que le autorice para contraer nuevas nupcias, y para ello tendrá que exhibir al juez de familia correspondiente a su domicilio, los antecedentes médicos que acrediten que no está embarazada. Todo esto, como medida de protección familiar para evitar confusiones respecto a la paternidad de un hijo que pudiera nacer en ese plazo, según lo estipula esta normativa.

En el caso de la religión católica, como esta considera al matrimonio religioso un sacramento indisoluble, no reconoce el divorcio y, por lo tanto, no es posible contraer nupcias por la Iglesia por segunda vez.

Únicamente es factible en caso de viudez o si la Iglesia decide anular el matrimonio anterior por considerar que el sacramento no es válido. ¿Qué hacer entonces? Una opción, si no quieren renunciar a tener una ceremonia religiosa, es realizar una bendición de alianzas de manos de un sacerdote o diácono, pero únicamente de carácter simbólico.

La fiesta

H&K Catering

Aunque la mayoría se inclina por una celebración íntima en la propia casa o un restaurante, involucrando únicamente a sus familiares y amigos más cercanos, hay quienes prefieren declarar el sí con un matrimonio en grande. Quizás, como el que no pudieron tener la primera vez.

No hay tabúes ni pautas asociadas al respecto, así que dependerá únicamente del gusto y presupuesto de los novios. Por lo tanto, si desean celebrar una fiesta con 100 personas en la azotea de un lujoso hotel, bienvenido sea. O si les gusta la decoración para matrimonio campestre, inclínense entonces por un evento más rústico en una parcela.

Lo importante es que eviten comparaciones, no se pongan trabas, dejen fluir su imaginación y disfruten de este matrimonio que será único y especial.

Además, rituales como bailar el vals, lanzar el ramo o partir la torta de matrimonio encajarán perfectamente según sea el estilo de fiesta por el que se decidan.

El vestuario

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Definir un segundo vestido de novia puede generar ciertas incertidumbres, ya que por tradición el blanco se reserva para el primer matrimonio al simbolizar pureza. Además, como es muy posible que se casen solo por el civil, se tiende a descartar de inmediato aquellos vestidos de novia estilo princesa o diseños que sean muy pomposos con velo y cola. La buena noticia es que los tiempos han cambiado y hoy día ya no es mal visto vestirse de blanco, ni con un traje vaporoso.

Ahora, si la novia prefiere algo más sobrio y discreto para el gran día, encontrará muchísimas opciones, desde trajes de dos piezas, hasta vestidos de novia cortos y largos en colores como rosa palo, vainilla y champán.

En ese sentido, las segundas nupcias otorgan más libertad y creatividad a la hora de elegir un vestuario, lo cual también corre para el novio, quien podrá lucir perfectamente un traje en azul o morado. Lo importante es que entre los estilos y colores de ambos logren una armonía en el vestuario.

Rol de los hijos

Sebastián Valdivia

Cuando hay hijos del matrimonio anterior, ya sea de uno o ambos integrantes de la pareja, es fundamental hacerlos parte de la preparación del enlace y luego, incorporarlos activamente en la celebración.

En ese sentido, pueden asignarles labores como regar pétalos de flores durante la entrada nupcial, cargar las ofrendas, leer alguna lectura o repartir los encintados de matrimonio, según las tareas que más se adecuen a sus edades.

Lo importante es que participen del rito y así, cuanto más involucrados estén, más fácil podrán acoplarse a esta nueva familia que se está formando. E, incluso, si quieren sellar un pacto aún más fehaciente, pueden incluir en la ceremonia algún acto simbólico, como colgarles una medalla familiar tras leer una asertiva oración.

Eso sí, es importante hablarlo antes con las ex parejas, para evitar generar conflictos o herir susceptibilidades de quienes también son padres o madres de esos niños.

Ahora ya saben que intercambiar anillos de matrimonio por segunda vez es más simple de lo que pensaban y mucho menos protocolar. Una instancia ideal para incorporar frases bonitas de amor en los votos y elegir una decoración íntima para ambientar la celebración.