Kristian Silva Fotografía
Kristian Silva Fotografía

El Día Internacional de la Mujer se celebra cada 8 de marzo y es una ocasión perfecta para homenajear a todas quienes se destacan en sus respectivos rubros. Entre ellas, escritoras chilenas de ayer y hoy, quienes han levantado la bandera del feminismo y entre cuyos textos podrán encontrar fragmentos para incluir en su matrimonio.

Por ejemplo, para incorporar en sus votos nupciales, en las tarjetas de agradecimientos o, simplemente, para dedicarse en un momento especial. Descubran a continuación a seis autoras feministas que también hablan de amor y pasión.

1. Gabriela Mistral (1889-1957)

Escritora, poeta, diplomática y pedagoga, Gabriela Mistral fue la primera mujer iberoamericana y la segunda persona de Latinoamérica en ganar un Premio Nobel de Literatura. Lo recibió en1945. Y si bien su obra se asocia mayormente a la maternidad, el desamor y el feminismo, en el sentido luchar por la igualdad de derechos, también hay mucho romance oculto entre sus escritos.

Por ejemplo, en las cartas a Doris Dana, su albacea y con la que tuvo una íntima relación amorosa hasta el fin de sus días. Las cartas fueron enviadas entre 1948 y 1957, las que podrán tomar a la hora de escribir sus votos.

“Las vidas que se juntan aquí, se juntan por algo (…) Hay que cuidar esto, Doris, es una cosa delicada el amor”.

“Tú no me conoces todavía bien, mi amor. Tú ignoras la profundidad de mi vínculo contigo. Dame tiempo, dámelo, para hacerte un poco feliz. Tenme paciencia, espera a ver y a oír lo que tú eres para mí”.

“Tal vez fue una locura muy grande entrar en esta pasión. Cuando examino los primeros hechos, yo sé que la culpa fue enteramente mía”.

“Tengo para ti en mí muchas cosas subterráneas que tú no ves aún (…) Lo subterráneo es lo que no digo. Pero te lo doy cuando te miro y te toco sin mirarte”.

2. Isidora Aguirre (1919-2011)

Adelantada a su época, comprometida, incansable, feminista y audaz, Isidora Aguirre fue una escritora y dramaturga chilena, cuya obra más famosa es “La pérgola de las flores” (1960). Gran parte de su trabajo estuvo ligado a textos de carácter social, con una férrea defensa de los derechos humanos.

Sin embargo, también le escribió al amor, tal como lo evidencia en la novela “Carta a Roque Dalton” (1990), que dedicó al escritor salvadoreño con quien tuvo un romance en 1969. La relación surgió cuando ella fue miembro del jurado del Premio Casa de las Américas y él ganó con un poemario.

Pueden tomar algunos fragmentos de esta novela para incluir en su matrimonio. Por ejemplo, para armar el discurso de recién casados.

“Hasta que esa mirada fija empezó a inquietarme. Diría que me provocó una leve comezón, un ardor en la piel antes de filtrarse poros adentro. En fin, diría cualquier cosa, maestro, pero la verdad es que supe, y con certeza, que respondería 'sí, afirmativo', de proponerme usted lo que fuera”.

“A esas alturas sus ojos se habían posado sobre los míos con algo de parasiempre y notemeescapas (…) Se instaló junto a mí y me preguntó con su voz más gentil: '¿Qué le parece, maestra, si nos vemos más seguido?'. Porque supe en el acto que se trataba de una declaración de amor y de una vez nos bautizamos: maestra y maestro. Como quien dice, boda y bautismo”.

3. María Luisa Bombal (1910-1980)

Aunque hay muchas razones que avalan su obra, hay una que llama particularmente la atención. Y es que la escritora viñamarina, no solo centró sus textos en personajes femeninos, sino que además fue la primera latinoamericana que describió el acto sexual. Por esos años, el sexo era representado como una acción de dominio del hombre sobre la mujer. Sin embargo, Bombal rompió con esos dogmas y exploró en los sentidos del cuerpo femenino, otorgándole un sentido placentero y carnal. Es lo que expone en su novela “La última niebla” (1934), cuyos fragmentos podrán leer juntos.

“La belleza de mi cuerpo ansia, por fin, su parte de homenaje. Una vez desnuda, permanezco sentada al borde de la cama. Él se aparta y me contempla. Bajo su atenta mirada, echo la cabeza hacia atrás y este ademán me llena de íntimo bienestar. Anudo mis brazos tras la nuca, trenzo y destrenzo las piernas y cada gesto me trae consigo un placer intenso y completo, como si, por fin, tuvieran una razón de ser mis brazos y mi cuello y mis piernas”.

“¡Aunque este goce fuera la única finalidad del amor, me sentiría ya bien recompensada! Se acerca; mi cabeza queda a la altura de su pecho, me lo tiende sonriente, oprimo a él mis labios y apoyo en seguida la frente, la cara. Su carne huele a fruta, a vegetal. En un nuevo arranque echo mis brazos alrededor de su torso y atraigo, otra vez, su pecho contra mi mejilla (…) Entonces él se inclina sobre mí y rodamos enlazados al hueco del lecho. Su cuerpo me cubre como una grande ola hirviente, me acaricia, me quema, me penetra, me envuelve, me arrastra desfallecida. A mi garganta sube algo así como sollozo, y no sé por qué empiezo a quejarme, y no sé por qué es dulce quejarme, y dulce a mi cuerpo el cansancio infligido por la preciosa carga que pesa entre mis muslos”.

4. Isabel Allende (1942)

La escritora de 78 años, que ganó el Premio Nacional de Literatura de Chile en el 2010, acumula una extensa obra entre la que destacan libros basados en cartas o experiencias personales, temáticas de carácter histórico e, incluso, dramas policiales.

Y ahora, en tiempos en que el movimiento feminista cobra cada vez más relevancia, su última novela, “Mujeres del alma mía” (2020), aborda precisamente su aproximación al feminismo, desde su infancia hasta hoy, con los costos que debió sortear por llevar esta bandera. Asimismo, en su obra hacia atrás hay mucho de amor y pasión; fragmentos que podrán tomar de inspiración para incluir, por ejemplo, como una cita en sus invitaciones o en el programa de bodas.

“Tal vez no hicieron nada que no hubieran hecho con otros, pero es muy distinto hacer el amor, amando” (“La isla bajo el mar”).

“Lo único que va a sanarte es el amor, siempre que le des cabida” (“El juego de Ripper”).

“Quien diga que todo fuego se apaga solo tarde o temprano, se equivoca. Hay pasiones que son incendios hasta que las ahoga el destino de un zarpazo y aun así quedan brasas calientes listas para arder apenas se les da oxígeno” (“El amante japonés”).

“Eran amantes eternos, buscarse y encontrar una y otra vez era su karma” (“Retrato en sepia”).

“El amor es un rayo que nos golpea de súbito y nos cambia” (“La suma de sus días”).

5. Marcela Serrano (1951)

La escritora santiaguina, autora de exitosas novelas como “Nosotras que nos queremos tanto” y “Para que no me olvides”, destaca por ser una activista de izquierda, férrea defensora de los derechos de las mujeres e incansable luchadora por reivindicar su lugar. Para ella, definirse como feminista es “definirse como ser humano”.

Y aunque sus escritos se centran fundamentalmente en historias protagonizadas por mujeres, no así en parejas, igualmente podrán encontrar inspiración en ellos, por ejemplo, para incorporar en el discurso de recién casados.

“El mundo afuera se ha vuelto salvaje, amore. Escóndete aquí” (“Lo que está en mi corazón”).

“¿No que al fin y al cabo el sentido de la vida es vivirla? No creo mucho en las respuestas filosóficas: todo se resume en vivirla entera y vivirla bien” (“Lo que está en mi corazón”).

“El pasado es un refugio seguro, una tentación constante y, sin embargo, el futuro es el único sitio donde podemos ir” (“Diez mujeres”).

“Ser amada, según me han confirmado el tiempo y los ojos, es raro. Muchos lo dan por sentado, creen que es moneda común, que todos, de una forma u otra, lo han experimentado. Me atrevo a afirmar que no es así: yo lo veo como un enorme obsequio. Una riqueza” (“Diez mujeres”).

“No importa el pasado, ya sucedió. No existe el futuro. Brindo por lo único que de verdad poseemos: el presente” (“Diez mujeres”).

6. Carla Guelfenbein (1959)

Esta escritora chilena, bióloga de profesión, editó en el 2019 su último trabajo, “La estación de las mujeres”, que es “una obra feminista y antipatriarcal”, según sus propias palabras. De hecho, la autora ha señalado que todas sus novelas son feministas “lo único es que ahora se me permite decirlo”. También encontrarán en su obra frases de amor y reflexiones que podrán insertar en ciertos momentos del matrimonio. Por ejemplo, en la declaración de votos o durante el discurso.

“Claro que puedo, a tu lado puedo todo, a tu lado percibo la excitante naturaleza de las cosas” (“Nadar desnudas”).

“Nos habíamos pasado la vida gravitando como dos planetas solitarios” (“Contigo en la distancia”).

“La felicidad llega por los caminos más extraños. A su propio aire. No hay forma de convocarla, ni esperarla” (“Contigo en la distancia”).

“Al parecer, los instantes que anteceden a los grandes momentos tienen una cualidad especial que los hace muchas veces más excitantes que el evento mismo. Es, tal vez el vértigo de estar suspendido en el borde de un momento donde todo aún es posible (“La mujer de mi vida”).

“Quise dormir con ella, pero también despertarme a su lado; según creía en ese entonces, lo que distingue el sexo del amor (“La mujer de mi vida”).

Ya que no basta con personalizar detalles de la celebración, anímense a incluir fragmentos de autoras chilenas en distintos momentos de la celebración. Y si apoyan también el feminismo con vehemencia, entonces les encantará explorar entre los escritos de estas mujeres valientes, revolucionarias y talentosas.