Lo que comenzó como un amor digital se convirtió en una familia conformada por Osvaldo y Rubén, una pareja amante del deporte, la vida sana, la naturaleza, pero, sobre todo, con el deseo en común de formar juntos una familia.

Se conocieron vía Instagram, lo que bastó para que comenzaran a hablar, dando inicio a una bonita relación que unió a dos personas que, a pesar de tener formas de ser tan diferentes, se vieron perfectamente complementados. Tres años después y en unas vacaciones en Chiloé, surgió la conversación sobre establecer la unión civil y darle legalidad a su familia, lo que luego formalizaron en un almuerzo familiar en Talca, en la celebración del cumpleaños de Osvaldo, el 5 de mayo de 2017. La decisión ya estaba tomada, solo faltaba esperar el día para dar el sí junto a sus seres más queridos.

Formalizar el amor

El 15 de diciembre se llevó a cabo la firma del Acuerde de Unión Civil en el Registro Civil de Zapallar, para dar paso a una íntima y familiar ceremonia simbólica, realizada por Ceremonias Yurima, en la playa de la Laguna de Zapallar. Allí asistieron los novios vestidos iguales, pero de distintos tonos –Rubén de azul y Osvaldo de beige-  y acorde al lugar y tono de la ceremonia: casuales, pero con mucho estilo.

Llegaron juntos y tomados de la mano a un altar ubicado a la orilla del mar, donde los esperaban familiares y amigos para dar inicio a una ceremonia que incluyó una emotiva lectura de votos, el rito de la arena y del hilo rojo; y en la que no pudo faltar la fotografía del padre de Rubén, quien falleció cuando él tenía 14 años.

Y aunque la música ambiental que habían acordado falló, “el sonido del mar y el viento fue la música de fondo de nuestra ceremonia”, recuerdan.

Detalles del matrimonio

La celebración siguió con una recepción en un complejo de cabañas, en Maitencillo. Una decoración sencilla, pero llena de detalles marcó la velada con una iluminación con bombillas al aire que crearon una atmósfera cálida y romántica al caer la noche.

Jaulas que colgaban, letreros con frases de “qué vivan los novios”; y una decoración floral en tonos pasteles, dieron color a unas elegantes, pero sencillas mesas blancas que hicieron de lienzo perfecto para que las rosas, gerberas, lilium y paniculatas que adornaban el lugar, se lucieran junto a un cóctel donde la torta de los novios de estilo naked cake con cerezas y flores, se llevó gran parte del protagonismo.

A todos estos elementos se sumaron paraguas estampados que colgaban del techo, ofreciendo un ambiente acogedor e íntimo al matrimonio.

La llegada de los novios, la lectura de los votos, el momento del “recién casados”, el primer baile con la familia, el corte de la torta y el brindis quedó mágicamente inmortalizado gracias al trabajo de Mat & Fer, quienes supieron plasmar los sentimientos de libertad, amor y alegría que embargaron no solo a los novios, sino a cada invitado de este romántico matrimonio.