Ignacio y Lindsay fueron a la misma escuela secundaria en Miami, Florida, pero no fue en las aulas donde surgió el flechazo. De hecho, tuvieron que pasar varios años para que volvieran a encontrarse. Exactamente, el 14 de noviembre del 2015, en un concierto, para el cumpleaños de Ignacio.

Desde ese momento comenzaron a hablar a distancia, pues ella vivía en Washington, mientras que él en Florida. Sin embargo, el destino les tenía preparado algo mejor: la oportunidad de ir juntos a un retiro de yoga en Jamaica, donde nació el amor y la conexión definitiva como pareja. Este último, en junio del 2016.

Una sorpresa especial

Después de ocho meses de relación y ya habiéndose mudado Lindsay de Washington a Miami, llegó la anhelada petición de matrimonio durante una cena en The Soho House.

Fue tras finalizar el postre que Ignacio sorprendió a su novia, obteniendo un rotundo “sí” como respuesta.

Se sellaba así, el primer paso de la historia que comenzarían a escribir estos enamorados, que además se consideran los mejores amigos.

Como un cuento de hadas

Con la convicción de querer pasar juntos el resto de sus vidas, los novios contrajeron matrimonio en la granja familiar donde creció Ignacio, en Futrono, Región de los Ríos, Chile.

La ceremonia se realizó en el patio trasero de la casa de su abuela, con una increíble vista al Lago Ranco; mientras que la fiesta tuvo lugar en el granero que renovaron especialmente para la ocasión. Además, se construyó un hermoso altar para declarar sus votos.

El deseo era tener una boda de cuento de hadas, así que optaron por una decoración natural con muchas flores y candelabros. ¿El resultado? Una boda de inspiración rústica, fresca y muy romántica. Y aunque la organización no fue fácil, pues la pareja vive en Miami y además Lindsay no habla español, sí contaron con mucha ayuda de parte de la familia de Ignacio y además con un wedding planner, quien los asesoró en varios aspectos clave. Finalmente, todo resultó como querían. ¡Incluso mejor!

Detalles únicos

La ceremonia la ofició un querido pastor que viajó con ellos desde Miami, en tanto que la música para la fiesta la seleccionaron entre canciones en inglés y español. La comida tuvieron que elegirla a distancia, sin posibilidad de probar, aunque para su fortuna todo estaba delicioso.

Fue un matrimonio cargado de momentos especiales, como la entrada al altar de Lindsay junto a su mamá y su abuela. O el mismo hecho de que estuvieran presente sus amigos más cercanos de Estados Unidos; de Virginia, Kansas, Tennessee y Florida, considerando que a algunos les tomó más de 24 horas llegar al lugar.

Además, hubo una banda instrumental que acompañó distintos momentos, se dio el espacio para emotivos discursos y el baile fue un protagonista más de la jornada.

Postales de ensueño

Las imágenes fueron registradas por Valgreen Studio, cuyo lente retrató cada instante de la celebración con prolijidad, dedicación y creatividad. Fotos que traspasan toda la emoción y felicidad de un gran día, como las captadas antes de dar el “sí”, con Lindsay junto a sus damas de honor luciendo unas coloridas batas a juego y brindando con champaña. ¡Una de las secuencias favoritas de la novia!

Además, el paisaje por sí solo ya era un entorno perfecto para inmortalizar las más lindas postales, mientras que los detalles del outfit tampoco escaparon de la cámara profesional.

Vestuario soñado

Respecto al look de los novios, Lindsay encontró su vestido en Coral Gables Bridals, en Miami, confeccionado por el diseñador Eddy K; mientras que Ignacio se vistió con un esmoquin de David Donahue, de Nordstrom.

La novia, además, llevaba un brazalete de zafiro y diamantes que era de su bisabuela y, por lo tanto, muy especial. Eso sí, entre todo el ajetreo olvidó ponerse el velo y recién lo recordó antes de caminar al altar, pero ya era tarde para ir a buscarlo. No obstante, ese detalle no fue más que una anécdota, ya que tanto Lindsay como Ignacio deslumbraron con sus atuendos nupciales.

Bendecida luna de miel

Una vez declarado el “sí, acepto”, los recién casados partieron rumbo a Hawai para celebrar su luna de miel. Un destino soñado donde practicaron moto acuática, anduvieron en barco y disfrutaron de un vuelo en helicóptero sobre los volcanes y cascadas.

Sin embargo, como si ello no bastara, estando en su viaje de amor recibieron la noticia más bella: ¡están esperando a su primer hijo!

¡Sí!, el bebé será un niñito, se llamará Cruz y tiene a sus padres dichosos ante el importante paso que darán en sus vidas. De tal forma, la emoción no da tregua a esta pareja de felices marido y mujer.