Daniela Diaz
Daniela Diaz

Si son amantes de las culturas prehispánicas, les encantará todo lo que implica la ceremonia maya, que bien podrán realizar en Chile contratando a un oficiante. O, ¿qué tal si, cuando las restricciones lo permitan, se van de luna de miel a México y aprovechan de celebrar el rito allá? Sea cual sea su opción, será un intercambio de anillos de matrimonio, simbólico por supuesto, pero cargado de romanticismo y magia. Y es que, entre oraciones y frases de amor, el chamán los conectará con los elementos sagrados Si quieren saber más sobre este hermoso ritual, no se pierdan ni un detalle a continuación.

Origen de la ceremonia

En la cultura maya, una de las civilizaciones mesoamericanas más importantes, la armonía del hombre con la naturaleza y el universo era fundamental. Por lo tanto, a la hora de unirse dos personas en matrimonio, recibir la bendición de la madre naturaleza y de sus respectivos dioses les auguraba un futuro próspero. Para los mayas, quienes eran profundamente religiosos, las energías sagradas interactuaban con el cosmos, lo cual se manifestaba en la totalidad de su entorno. De allí, entonces, que el principal objetivo de la ceremonia maya sea evocar a los cuatro elementos naturales para sellar eternamente los lazos de la relación.

Colibrí Event Planners
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Baño previo

Según la tradición maya, la pareja debe purificar su cuerpo y espíritu con un baño de temazcal o baño de vapor, que se consigue de la mezcla entre agua caliente y diversas plantas medicinales. El temazcal, para quienes desconocen el concepto, se refiere a una ceremonia ancestral de purificación física y emocional que ocurre al interior de un domo, que representa la matriz de la madre tierra.
Este baño lo deben tomar los prometidos el día anterior a celebrar su casamiento maya. Sin embargo, pueden saltarse este paso si les complica por la logística.

La ceremonia

Para celebrar la ceremonia maya, que será presidida por un chamán (conocedor de la cultura maya), se debe montar un altar que marque los cuatro puntos cardinales. Estos últimos, representados a través de velas y pañuelos de diferentes colores: blanco al norte, amarillo al sur, rojo al este y negro al oeste. En el centro se ubica un incienso y una cruz verde que representa a la humanidad. Alrededor del altar se traza un círculo, ya sea en la tierra o la arena, mientras que, si es suelo firme, se dibuja con azúcar.

La ceremonia se oficia en el idioma maya y, para comenzar, el chamán pide a los novios que entren al círculo, se coloca frente a ellos y los presenta ante las siete direcciones de los mayas, que son los puntos cardinales, el supramundo (cosmos), el inframundo (madre tierra) y el centro (ser superior). El chamán pide permiso a esas fuerzas para realizar el enlace, pronuncia unas frases y entonces los novios se intercambian ofrendas. El novio le entrega maíz y cacao, mientras que la novia le devuelve tortillas y chocolate. Todo ello, para atraer riqueza y prosperidad en su matrimonio, simbolizando que los frutos de la tierra se transforman en alimentos. En seguida, se leerán los votos de matrimonio y se intercambiarán los anillos, aunque también puede ser otro objeto que elijan para sellar su compromiso. Para terminar, la pareja dará como ofrenda flores, semillas, frutos y sahumerios que hacen alusión a los cuatro elementos de la naturaleza.

La ceremonia se acompaña con música de caracoles, flautas y tambores, según la tradición, para que los dioses celestiales y los del inframundo se presenten y sean testigos de la ceremonia nupcial. Para alejar a los malos espíritus, en tanto, se queman inciensos y canela a lo largo del ritual. Las ceremonias mayas se celebran al aire libre, por lo que es recomendable que busquen una locación como el campo, la playa, un lugar frente a un lago o un frondoso jardín.

Andreas & Marcela
Matrimonio de Andreas & Marcela

El vestuario

Ambos novios deben vestir prendas blancas para representar la pureza de su alma. Por un lado, la mujer suele usar un huipal, que es un traje blanco decorado con motivos coloridos, aunque no habrá problema si lo reemplazas por un vestido sencillo en un tono claro. El novio, por su lado, puede usar un traje enteramente blanco o de una tonalidad neutra, que habitualmente suele ser de lino. Cabe destacar que ambos deben estar descalzos mientras dure la ceremonia. Respecto a los invitados, también se recomienda que se vistan de blanco o, al menos, en tonos suaves como marfil, crema o beige.

El banquete

Tras el desarrollo de la ceremonia, se ofrecerá un banquete a base de la gastronomía autóctona de Yucatán. Si quieren apegarse a la tradición, tendrán que incluir alimentos típicos como cerdo asado, tamales, relleno negro y cochinita pibil, así como la bebida alcohólica balché para brindar. No obstante, también podrán mezclar estas preparaciones con otras que puedan ser del gusto de la mayoría de sus familiares y amigos. Eso sí, aprovechen de ambientar con algunos adornos propios de esta cultura precolombina, como telares, máscaras y coloridos tocados con plumas.

Si quieren vivir una experiencia espiritual y muy emotiva, lo lograrán si se animan a celebrar una boda maya. Un ritual que además podrán complementar con una decoración a tono, un banquete muy llamativo y, por qué no, grabando sus anillos con la palabra “in yaakumech”, que significa “te amo” en la lengua de los mayas. Será un lindo detalle inmortalizar sus alianzas con algo relativo a esta ceremonia ancestral.