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El matrimonio incluye protocolos específicos y por eso es que en materia de economía debe estipularse jurídicamente bajo qué régimen se contraerá el vínculo.

Es decir, de qué manera se formará y se administrará el patrimonio de los cónyuges, regulando a la vez los derechos y obligaciones de marido y mujer entre sí respecto a los bienes y con terceras personas. En Chile se reconocen tres regímenes patrimoniales, que son sociedad conyugal, separación total de bienes y participación en los gananciales.

Si tienes dudas, aquí te contamos de qué se trata cada uno para que puedas elegir el correcto. Recuerda que uno u otro será más o menos indicado según las necesidades e intereses de cada pareja en particular.

Sociedad conyugal

Es el régimen de aplicación tradicional en la legislación chilena y corresponde a aquella sociedad de bienes que se forma entre los cónyuges por el sólo hecho de casarse. Es decir, si los contrayentes no pactan un régimen distinto al momento de la celebración del matrimonio (separación total de bienes o participación en los gananciales), se entiende que se adquiere por el solo hecho de concretarse. Eso sí, también pueden pactarlo antes o en el mismo acto de su celebración.

En términos prácticos, la sociedad conyugal consiste en la fusión de los patrimonios de marido y mujer en uno sólo, común para ambos y que es administrado por el marido según determina la ley. 

Desaparece, entonces, la mujer como propietaria y administradora de sus bienes, a no ser que ejerza una profesión o empleo separado del de su marido, caso en el que se entiende que tiene patrimonio reservado. Es decir, que posee un patrimonio propio, fuera de la sociedad.

El resto de los bienes son administrados exclusivamente por el marido, quien, sin embargo, necesita la autorización de la mujer para realizar determinados actos. Por ejemplo, constituir una hipoteca sobre ciertos bienes raíces.

En términos generales, la sociedad conyugal se compone de:

  • Todos los dineros que cualquiera de los cónyuges aporten al matrimonio o que durante la vigencia del matrimonio éstos adquieran.
  • El aporte de bienes muebles adquiridos antes del matrimonio.
  • Todos los bienes raíces que cada cónyuge adquiera dentro del matrimonio mediante una compraventa con dineros propios.

Una vez disuelta la sociedad conyugal por unas de las causales legales (divorcio, muerte, cambio de régimen, etc.), se forma una comunidad entre los cónyuges, entre un cónyuge y los herederos del otro o entre los herederos de ambos. Entonces debe liquidarse la sociedad conyugal, descontándose determinados bienes y dividiéndose por mitades los bienes que queden a título de gananciales.

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Separación total de bienes

En Chile es el sistema más adoptado en estos días y consiste en que los cónyuges conservan el dominio de los bienes que disponían antes o durante el matrimonio, al igual que su administración y disposición. O sea, “lo que es mío, es mío y lo que es tuyo, es tuyo”.

En este caso no se forma ningún patrimonio común y el régimen puede pactarse de tres formas:

  • Antes del matrimonio, que debe constar en las capitulaciones matrimoniales que se otorgarán por escritura pública, debiendo subinscribirse al margen de la respectiva inscripción matrimonial al tiempo de efectuarse aquel o dentro de los treinta días siguientes.
  • Al momento de celebrarse el matrimonio, debiendo el oficial civil que lo celebre dejar constancia en el Acta respectiva que el matrimonio se celebra bajo separación de bienes. Este pacto no da origen a una subinscripción.
  • Durante la vigencia del matrimonio, por escritura pública, que debe subinscribirse al margen de la respectiva inscripción matrimonial, dentro de los treinta días siguientes a la fecha de la escritura.

Una vez que se termina un matrimonio con separación de bienes, cada uno se queda con su propio patrimonio. O sea, con todo lo que adquirió a su nombre antes y durante la vigencia de este régimen.

Participación en los gananciales

Tal vez sea éste el menos común. En este régimen los patrimonios del marido y de la mujer se mantienen separados y cada uno de los cónyuges administra, goza y dispone libremente de lo suyo. Es decir, durante la vigencia del matrimonio opera como el régimen de separación de bienes. 

Sin embargo, al finalizar la vigencia de este sistema, por alguna de las causales señaladas por la ley, se regulan las utilidades que cada cónyuge obtuvo, compensándose las ganancias obtenidas por uno y otro, de modo que ambos participen en el total con mitades equivalentes. 

En palabras simples, el cónyuge que adquirió bienes de mayor valor debe compensar al que obtuvo menos, para que ambos queden iguales. Cabe mencionar que se entiende por gananciales la diferencia de valor neto entre el patrimonio originario y el patrimonio final de cada cónyuge. Por lo tanto, los gananciales son el resultado de la operación aritmética de comparar el valor del patrimonio de cada uno de los cónyuges en dos momentos específicos: al inicio del régimen (patrimonio originario) y al término del régimen (patrimonio final). 

La participación en los gananciales puede pactarse al momento de la celebración del matrimonio o durante su vigencia, de común acuerdo por los cónyuges.

Para efectos de determinar el patrimonio originario, al minuto de pactar este régimen los contrayentes deberán confeccionar un inventario simple de sus bienes, el que será protocolizado por el oficial del Registro Civil.

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Aspectos a considerar

-La elección de uno u otro régimen patrimonial no sólo tendrá efectos en cuanto a quién va a administrar los bienes, sino también respecto a la situación en la que quedarán el o los cónyuges a la hora de poner término al sistema, ya sea por muerte, cambio de régimen patrimonial cuando proceda o disolución del vínculo matrimonial.

-Durante el matrimonio, el régimen de sociedad conyugal puede ser sustituido por el de participación en los gananciales o por el de separación total de bienes.
-También puede substituirse la separación total de bienes por participación en los gananciales y viceversa.
-A las personas casadas en el extranjero se les considera con separación de bienes en Chile, a menos que inscriban su matrimonio en el Registro de la Primera Sección de la Comuna de Santiago y pacten sociedad conyugal o participación en los gananciales.