Matrimonios

Los pasos más importantes para organizar un matrimonio por la Iglesia

El matrimonio católico es una de las ceremonias más emotivas, llena de ritos y tradiciones. Sin embargo, requiere preparación y cumplir con varios protocolos. Si están decididos a pasar por la iglesia, revisen el paso a paso para organizar su boda si

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Gonzalo Vega

Hoy en día es posible personalizar los votos nupciales, musicalizar con canciones contemporáneas e, incluso, romper con la vestimenta de novios tradicional.

Son muchos los detalles que pueden marcar la diferencia entre una ceremonia religiosa u otra. No obstante, el protocolo para un matrimonio católico sigue siendo estricto, desde la preparación de meses atrás, hasta el momento mismo de intercambiar las alianzas.

¿Por dónde empezar? Si ya decidieron la fecha en que planean casarse, entonces estarán listos para dar sus primeros pasos rumbo al altar. 

1. Elegir la parroquia y fijar una fecha con el sacerdote

2. Preparar los documentos necesarios

3. Entrevista con el sacerdote

4. Asistir al curso obligatorio prematrimonial

5. Elegir padrinos y testigos

6. Contratar todos los proveedores necesarios

1. Elegir la parroquia y fijar una fecha con el sacerdote

Marcela Nieto Fotografía

Para que no tengan problema con la fecha definida para el matrimonio, lo primero que deben hacer es escoger el lugar y reservarlo con tiempo. Idealmente, unos ocho a seis meses antes del enlace nupcial.

Y ya que las parroquias se definen por territorio, agrupando a todos los fieles que habitan dentro de ciertos límites, lo ideal es que elijan una cercana al domicilio de al menos uno de los novios. De lo contrario, tendrán que solicitar aviso de traslado, el que consiste en una autorización del párroco para casarse en un recinto fuera de esa jurisdicción.

Si bien este punto es importante, también deben considerar otros asuntos prácticos, a la hora de elegir iglesia, como el aporte económico solicitado, la capacidad, si es de fácil acceso para los invitados, si cuenta con estacionamientos y si arquitectónicamente los satisface.

Entonces, una vez con la parroquia seleccionada, el siguiente paso será fijar una cita con el sacerdote para realizar la “información matrimonial”.

2. Preparar los documentos necesarios

Moisés Figueroa

Pero antes de reunirse con el párroco deberán recopilar todos los antecedentes requeridos. Y es que a la “información matrimonial” deberán presentarse con sus cédulas de identidad vigentes y certificados de bautismo de cada uno, con antigüedad de no más de seis meses.

Además, si ya están casados por el civil, deberán exhibir su libreta de matrimonio. Si uno de los novios es viudo, tendrá que mostrar el certificado de defunción del cónyuge o la libreta de familia. Y en caso de nulidad, presentar una copia del decreto confirmatorio.

Ahora, si no cuentan con su certificado de bautismo, hay varias formas de conseguirlo. La más directa es dirigirse a la iglesia donde fueron bautizados y solicitar el certificado personalmente. Si fue en otra región, pueden hacerlo de manera online. Pero si no recuerdan dónde recibieron el sacramento, deberán recurrir a la arquidiócesis o diócesis que les corresponda, según las provincias eclesiásticas en las que se divide el país y solicitar la información. Es que en cada una se maneja un archivo central que administra los libros de registro de los sacramentos otorgados en sus respectivas iglesias.

Para dar con el documento, deberán proporcionar sus nombres completos y fechas de nacimiento, los nombres de sus padres, el pueblo o ciudad donde fue el bautismo y la fecha exacta o aproximada donde se realizó.

Eso sí, hay una tercera opción que consiste en una declaración jurada. Si hay certeza de que se efectuó el sacramento, pero no existe registro, se puede pedir un documento de reemplazo si es posible demostrar satisfactoriamente que la persona se bautizó. Por ejemplo, presentando a sus padrinos como testigos del hecho.

3. Entrevista con el sacerdote

WPhotograph

Con los documentos recopilados, llegará el momento de entrevistarse con el párroco, juntos y por separado, para rendir la “información matrimonial”.

Y a esa instancia deberán asistir con dos testigos, no parientes, que los conozcan por más de dos años. Si no se diera esa circunstancia, entonces se requeriría de cuatro personas. Todas con sus cédulas de identidad actualizadas. Esos testigos darán fe ante el párroco de la legitimidad de la unión, en cuanto ambos novios se casarán por voluntad propia.

De acuerdo a la legislación canónica, el objetivo de la “información matrimonial”, también conocida como “expediente matrimonial”, es constatar que nada se opone a una lícita y válida celebración del sacramento. Es el derecho canónico el que otorga la potestad legislativa a la Conferencia Episcopal y asigna la misión de realizar esta investigación al párroco.

4. Asistir al curso obligatorio prematrimonial

Rustic Kraft

Los cursos o charlas prematrimoniales son un requisito obligatorio para que las parejas puedan contraer el sagrado vínculo por la Iglesia Católica.

Generalmente son cuatro sesiones, de aproximadamente una hora a 120 minutos, en las que abordan distintas temáticas a través de exposición teórica y práctica. Entre ellas, asuntos que atañen a los futuros esposos, como la comunicación en la pareja, la sexualidad, la planificación familiar, la crianza de los hijos, la economía en el hogar y la fe.

Las charlas son guiadas por monitores o catequistas, especialmente preparados por la Iglesia para desarrollar esta labor. En su mayoría son matrimonios con o sin hijos, visibilizando así las distintas realidades que hay en la actualidad. Y dependerá de cada parroquia sin los cursos son particulares, para una pareja, o grupales, los que no suelen superar las tres.

Una vez que los finalicen, en tanto, se les entregará un certificado para completar el “expediente matrimonial”. Y si por alguna razón necesitan hacer las charlas en una parroquia que no es donde se casarán, también es posible fundamentando sus motivos.

Las charlas prenupciales habitualmente son gratuitas, aunque podría ocurrir que les pidan algún donativo a modo de ofrenda.

5. Elegir padrinos y testigos

Gonzalo Silva Fotografía y Audiovisual

Además de los testigos no parientes que los acompañarán a la “información matrimonial”, deberán elegir a otros dos testigos como mínimo para la ceremonia. Ellos tendrán la misión de firmar las actas matrimoniales, validando que se ha celebrado el sacramento. Y aunque pueden ser los mismos del paso anterior, suelen ser diferentes, ya que esta vez sí se permite que sean familiares.

Es a ellos a quienes se les conoce como “padrinos de sacramento o velación”, aunque técnicamente son testigos. El concepto de padrinos, por tanto, es más bien simbólico en un matrimonio por la iglesia. Pero si desean estar rodeados de un gran cortejo, también pueden designar entre sus seres queridos a los “padrinos de alianzas”, que portan y entregan los anillos durante el ritual. A los “padrinos de arras”, que entregan trece monedas que representan prosperidad. A los “padrinos de lazo”, que rodean a los novios con un lazo en símbolo de unión sagrada.

A los “padrinos de biblia y rosario”, que portan ambos objetos para que sean bendecidos en la ceremonia. Y a los “padrinos de cojines”, que acomodan el reclinatorio en representación de la oración.

Para seleccionar a sus padrinos y madrinas, escojan entre sus familiares y amigos más cercanos que idealmente profesen también la religión católica. De este modo, más allá del estrecho vínculo que los una, encontrarán en ellos una guía y un acompañamiento en el camino de la fe.

Si es lo que desean y optarán por un cortejo numeroso, entre testigos, padrinos y pajes, en cuestiones prácticas conviene que coordinen previamente el orden en que entrarán y saldrán de la iglesia.

6. Contratar todos los proveedores necesarios

Leo Basoalto & Mati Rodríguez

Lo primero que deben saber es que por el sacramento religioso no se cobra. No obstante, en la mayoría de las iglesias, templos o parroquias se plantea un aporte económico, que en algunos casos es voluntario y en otros responde a una tarifa establecida. De hecho, según la ubicación, tamaño, temporada u otros factores, se toparán con valores que van desde los $50.000 hasta sobre los $500.000.

Por otra parte, al momento de reservar la iglesia averigüen qué contempla el servicio religioso, ya sean las alfombras, las flores o, simplemente, los implementos para la misa o liturgia. Así sabrán de antemano a qué proveedores deberán contratar, tomando en cuenta la música (en vivo o envasada), la decoración (interior y exterior), la iluminación y la climatización, entre otros servicios.

Pero hay algunas parroquias que trabajan con proveedores específicos. Y aunque esto le cerrará posibilidades, les facilitará la tarea a la hora de coordinarse con novios que se casan el mismo día, para poder compartir así los gastos. Por ejemplo, en el caso de la decoración para los asientos o los arreglos florales para el arco de entrada. Y si están pensando en rastrear a un proveedor de confeti o burbujas de jabón para lanzar a la salida de la iglesia, lo mejor será que antes se aseguren de si eso está permitido o no.  Finalmente, necesitarán también contratar a un proveedor si desean montar un cartel de bienvenida, personalizar los misales y/o entregar encintados de matrimonio al culminar la ceremonia.  

Siguiendo estos seis pasos se les simplificará mucho la organización de su matrimonio por la iglesia, aunque aún les restarán algunos pendientes. Entre ellos, seleccionar las lecturas, ensayar la caminata y escoger los anillos de oro con los que sellarán su amor frente al altar.

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