Jorge Morales Video y Fotografía

Si en un enlace convencional los anillos de matrimonio son lo más importante, en una boda celta lo es la cinta con la que se atarán las manos.

Corresponde a un ritual muy emotivo que incluye plegarias y un juramento con frases de amor, siempre honrando a la madre tierra y a los antepasados, así como resguardando los simbolismos. Tanto si intercambiarán sus argollas de plata en una ceremonia civil o religiosa, este es un rito que podrán incorporar. Eso sí, también podrán optar por realizar únicamente un acto simbólico.

De dónde viene el Handfasting

Héctor Araya Fotógrafo

Handfasting significa literalmente “unión de manos” y hace referencia a una antigua costumbre celta, en la que se ataban las manos de las parejas.

Pero los celtas utilizaban este ritual como una especie de “prueba matrimonial”. Es decir, en un principio se usaba para unir a dos personas de forma provisional durante un año. Y transcurrido ese tiempo, podían decidir si la convivencia había funcionado y formalizar el enlace, o bien, optaban por separase.

Este rito poco a poco se propagó a Gran Bretaña durante la Edad Media, siendo asociado con ceremonias paganas. Sin embargo, su significado ha trascendido de tal forma, que hoy en día es posible incluirlo en ceremonias civiles o por la iglesia.

Simbología celta

Pinceladas de Bodas - Ceremonias

Los celtas creían que al unirse dos personas, no solo se unían físicamente, sino que también lo hacían sus almas. De este modo, pensaban que sus fuerzas y cualidades se duplicarían, a la vez que sus carencias y defectos quedarían suplidos. El uno era el apoyo incondicional del otro; su perfecto compañero, guía y maestro.

El ritual del Handfasting, por su parte, está cargado de simbolismos, ya que las manos se atan formado un ocho o símbolo del infinito. Este último, que representa la unión del masculino Sol y la femenina Luna.

Además, según el color que se elija, las cintas encarnan diferentes deseos o aspiraciones para su vida en común. Algunas parejas trenzan cuerdas de varios colores o se inclinan por uno solo. U otras intentan combinarlas con los adornos de matrimonio, ya sea con las flores o guirnaldas.

Together Photography

  • Naranja: Atracción, bondad y abundancia.
  • Amarillo: Encanto, confidencia, balance y armonía.
  • Verde: Fertilidad, fortuna, salud y alimento.
  • Celeste: Tranquilidad, entendimiento y paciencia.
  • Azul: Longevidad y fortaleza.
  • Morado: Sanación, poder y progreso.
  • Rosa: Amor, unidad, romance y felicidad.
  • Rojo: Voluntad, pasión, fertilidad, coraje y sexualidad.
  • Marrón: Salud, talento, habilidad, hogar y corazón.
  • Dorado: Unidad, longevidad y prosperidad.
  • Plateado: Creatividad, inspiración y protección.
  • Gris: Balance y neutralidad.
  • Blanco: Pureza espiritual, verdad y paz.
  • Negro: Empoderamiento, sabiduría y éxito.

Cómo se prepara el Handfasting

Enfoqu3

Siempre en un entorno al aire libre, la ceremonia será oficiada por uno o dos oficiantes, en un templo formado por un círculo hecho con flores blancas y cuatro velas dispuestas sobre los puntos cardinales. El círculo hace referencia a la eternidad. El altar, en tanto, debe estar orientado hacia el norte y, sobre él, poner una vela dorada que simboliza el sol; una vela plateada encarnando a la luna; una vela blanca en representación de los presentes; y otra vela blanca, con un cuenco con sal representando a la tierra. Además, se colocará un último cuenco de agua en representación de este elemento.

Una vez todo dispuesto, el oficiante dará comienzo a la ceremonia con una declaración de propósitos, en la que expondrá con frases bonitas de amor el motivo que allí los congrega. Además, pedirá la bendición de los cuatro elementos.

El ritual de unión de manos

Fotografía y Video Rodrigo Villagra

Será en ese instante en que entrarán los novios por el Este de la mano de sus padrinos, posicionándose dentro del círculo de flores. A continuación, los celebrantes recitarán oraciones en las que se honrará a sus antepasados y, en seguida, estos entregarán regalos simbólicos a sus padres, colocando en el altar una ofrenda que simboliza a la tierra.

Entonces, el oficiante unirá las manos de ambos de derecha a izquierda y las atará con un lazo como símbolo de eternidad formando un ocho. Además, bendecirá los anillos de oro y les preguntará si juran traer luz, amor y felicidad a esta unión.

Tras este juramento, los novios se desatarán las manos sin deshacer el nudo y se entregarán anillos mutuamente (lo que se adoptó con el tiempo). En ese momento, ya casados, deberán coger la llamada piedra nupcial de los buenos deseos y, con las manos sobre ella, consagrarla.

Para concluir el rito se debe agradecer a la naturaleza y, para hacerlo, ambos tendrán que comer un trocito de pan y beber un sorbo de vino con sus copas de novios, dejando caer otro pedazo de pan y derramando un chorro de vino.

Finalmente, todos los presentes se unirán en un gran círculo y, tomados de la mano, recitarán una plegaria para compartir sus buenos sentimientos con el mundo.

Las cintas, en tanto, son guardadas por los novios como recuerdo de sus promesas de amor. Sin embargo, esa no es la única razón. Y es que, si en el futuro deciden terminar el matrimonio y separarse, existe otra ceremonia a la inversa en la que deben cortar el lazo: el “Handparting”.

Aunque no hay protocolos al respecto, pueden inclinarse por un traje de novio y un vestido de novia también inspirados en la cultura celta. Además, para explicar mejor la ceremonia, en el parte nupcial pueden consignar parte de la historia, resumiendo con frases de amor cortas y desvelando algunos de los simbolismos.