El vestido de novia de Meghan Markle –hoy, Duquesa de Sussex– fue el secreto mejor guardado de los últimos meses, por lo que su entrada a la Capilla de St. George, con un estilismo natural, marcado por un impactante velo y un maquillaje y peinado sencillos, fue seguida por todos quienes esperaban ansiosos la llegada de la novia.

Aunque se barajaban muchos nombres, la elegida para llevar a cabo este trabajo fue la diseñadora británica, Clare Waight Keller, quien desde el año pasado es la primera Directora Artística mujer de la casa francesa de Ginvenchy. Según un comunicado oficial de la Casa Real Inglesa, la decisión de que Waight Keller fuera la encargada de crear el vestido, se tomó debido a su estética elegante y atemporal y a la costura impecable en el trabajo de la diseñadora.

La gran incógnita: el vestido

Puede que muchos esperaran un vestido de novia de estilo princesa para que Meghan Markle caminara al altar, sin embargo, fue todo lo contrario, un vestido de novia sencillo, con escote de barco, mangas tres cuartos y discreta cola fue el elegido para dar el sí.

Un diseño ligeramente ceñido al cuerpo y una falda de silueta A mostraron un vestido de líneas simples, pero elegante y moderno que tuvo como foco un velo de cinco metros largo hecho de tul de seda con un borde de flores bordados a mano en hilo de seda y organza, el que representaba la flora distintiva de cada país de la Commonwealth. A estas flores se sumaron dos de las favoritas de la ahora duquesa: wintersweet, que crece en los terrenos del Palacio de Kensington, frente a Nottingham Cottage y margaritas de California, la flor del Estado en el que nació. Pero además del increíble velo, una de las particularidades de su estilismo fue la tiara Filigree de diamantes de la Reina Mary, prestada por la Reina Isabel II.

La elegancia de la seda

El vestido fue confeccionado con cadi de seda de doble enlace con el objetivo de acentuar lo escultural de la caída y el ruedo. Su suave brillo mate y color blanco permitieron dar ese toque clásico, pero a la vez, moderno del vestido y que se alejó de los vestidos de novia con encaje que suele llevar la realeza, como fue el caso de Kate Middleton en su boda con el Príncipe William.

El segundo vestido

Aunque el vestido de la diseñadora Clare Waight Keller fue el principal y con el que entró al altar, Meghan Markle usó un segundo para su recepción y que para muchos, es el que más la representaba. Sin embargo, independiente de esto, lo cierto es que ambos eran diseños de cortes clásicos, que aún así lograban dar un toque moderno a la novia. No obstante es el segundo vestido de escote halter y espalda descubierta, diseñado por Stella McCartney, el que más lo lograba.

Si te enamoraste de esta boda de cuento de hadas, del vestido con el que Meghan Markle le dijo sí al Príncipe Harry, y hasta del peinado de novia que llevaba ese día, entonces no dejes de ver esta galería con algunas de las propuestas de vestidos de novia 2019 y otras de 2018 que darán mucho de qué hablar.