
Los orígenes de la torta de matrimonio se remonta a la Antigua Roma, donde el pastel era muy sencillo, hecho de trigo y sal. Comenzó como una práctica inusual y luego continuó como una costumbre en la que el novio se comía la mitad de la torta durante la ceremonia y rompía la mitad restante en la cabeza de su mujer como símbolo de fertilidad. Los invitados luego de esto recogían las migas como signo de buen augurio.
Por suerte esta costumbre comenzó a cambiar en el siglo XVII. En Inglaterra se puso de moda el hacer muchos pasteles apilados y adornados con frutas y nueces. Luego se dieron cuenta que este sistema era poco estable y a mediados de ese mismo siglo se abandonó la idea de muchas tortas y se optó por hacer un único y enorme pastel.
Como curiosidad en algunos países como EE.UU, los novios guardan el último piso de la torta en el congelador hasta la fecha de su primer aniversario de matrimonio, es en ese día cuando se la comen como símbolo de su amor eterno. En España en cambio el pastel es cortado con una espada, un ritual muy bonito y simbólico.
En Chile actualmente conservamos lo mejor de esta tradición, lo de comer y compartir una rica torta con todos los invitados del matrimonio. Algunos aún conservan la costumbre de esconder en el interior del pastel objetos pequeños que luego las solteras se encargan de sacar, tirando de las cintas que cuelgan. Si a la soltera le sale el anillo, es probable que se case en un año según la superstición.
Muchas casas de repostería ofrecen distintas opciones para el pastel de novios, cascadas de tortas de diferentes sabores, una única torta con varios pisos, mesón de variados postres y pasteles, tortas artesanales, de muchos colores y adornos. Sabemos que una de las mejores partes de la organización, es la degustación del pastel. Así que es cosa de probar!